El régimen cubano vende al mundo una gran poda de ministerios para reducir la burocracia y hacer más eficiente el Estado, justo cuando la isla atraviesa una de sus peores crisis económicas y sociales. Entre tanto, Miguel Díaz-Canel y su círculo familiar quedan expuestos por privilegios muy alejados de la última entrevista victimista y humilde del títere de los Castro.
Es una absoluta vergüenza este comunismo de élite.
Una reforma hecha para concentrar el mando

El nuevo Proyecto de Ley de Organización de la Administración Central del Estado, publicado por la Asamblea Nacional del Poder Popular, reduce de 27 a 20 los ministerios y mantiene al Banco Central con rango equivalente. La narrativa oficial habla de modernizar la administración y ajustar la estructura estatal a la Constitución de 2019.
En parte, tiene sentido, pero el posible trasfondo es otro…
Desaparecen como carteras independientes Agricultura, Industria Alimentaria, Comercio Interior, Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Economía y Planificación, Finanzas y Precios, Construcción e Industrias, además de varios institutos —Recursos Hidráulicos, Deportes, Información y Comunicación Social. Sus funciones se trasladan a nuevas supercarteras con más poder y menos controles cruzados.
Un Ministerio de Agroalimentación concentrará toda la cadena de producción de alimentos, azúcar, pesca y bebidas. O sea, nada, porque no hay nada de eso en la isla. Un Ministerio de Comercio e Inversión Extranjera dominará comercio interno, comercio exterior y entrada de capital, asegurando más control y supervisión del flujo. Una macroestructura de economía y finanzas integrará planificación, presupuesto, impuestos y precios.
Periódico Cubano describe la operación en su nota; se eliminan ministerios que antes dividían funciones y se levantan superministerios que absorben sectores enteros. Para el economista Pedro Monreal, citado por CiberCuba, el resultado es menos contrapesos y más centralización.
Menos Estado para la gente, más Estado para la cúpula
Sobre el papel, recortar ministerios suena a modernización. En la Cuba real suena a un intento desesperado de administrar el colapso.
En ese contexto, fusionar carteras vuleve más compacto al Estado, esto es otra vertiente del acuartelamiento del régimen por la presión de Estados Unidos.
Un superministerio de comercio e inversiones decide quién importa, quién exporta, quién accede a divisas y quién puede asociarse con capital extranjero. Un superministerio agroalimentario decide qué se siembra, qué se importa, qué se raciona y qué se vende en moneda fuerte.
Directorio Cubano lo definió como cambio de aparato antes que reforma. Menos organismos formales, más concentración en pocas manos. La información se encapsula en estructuras gigantes directamente subordinadas a la cúpula político-militar importando bien poco la posibilidad de ser más directos con la población —justo lo que seguro venderán en sus medios oficialistas.
La familia Díaz-Canel como núcleo del privilegio

Mientras se reacomoda el organigrama, toman fuerza los reportajes sobre consumo de lujo en el entorno familiar de Díaz-Canel. La investigación de entra en la zona delicada donde se cruzan turismo, corrupción y familia presidencial.
El equipo revisa expedientes, registros mercantiles y causas judiciales de 2011‑2013 sobrecorrupción en el turismo cubano, donde aparecen empresarios extranjeros y funcionarios locales, y coloca en el centro a José de Jesús Díaz‑Canel Rodríguez, pariente del gobernante, vinculado a empresas y proyectos turísticos con capital foráneo.
La tesis que se desprende es que el ascenso político de Miguel Díaz‑Canel corre paralelo a la consolidación de un entorno familiar que encuentra oportunidades y protección precisamente en esos sectores donde ya hubo escándalos de sobornos y desfalcos.
Eso desplaza la historia de la simple anécdota de “familia que vive mejor que el resto” a indicios de una red que se mueve en los mismos espacios donde hay dinero, contratos internacionales y corrupción probada.
Esto encaja perfectamente con la imagen de un comunismo de élite: mientras el discurso oficial exige sacrificio y culpa de todo al embargo, el círculo íntimo se asocia a zonas de la economía que han funcionado como cajas negras del régimen.
Comunismo abajo, capitalismo arriba
La reforma ministerial y las sanciones al círculo de Díaz-Canel, vistas juntas, dibujan un sistema nítido. Funciona como un comunismo de élite, con retórica igualitaria hacia abajo y capitalismo de camarilla hacia arriba. Se trata de reorganizar el botín saqueado de una isla exhausta.

Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

