Díaz-Canel anuncia medidas: el régimen cubano repite lo mismo desde 1990

Díaz-Canel anuncia medidas

El paquete de reformas que el títere Miguel Díaz-Canel anunció el 12 de es otro de los innumerables intentos por captar inversiones, reforzar sus posiciones y esperanzar en vano al pueblo. Lo mismo, con lo mismo, con lo mismo, desde 1990.

El enésimo anuncio para el mismo resultado

Miguel Díaz-Canel anunció por sorpresa en la televisión estatal un “amplio” paquete de reformas económicas de carácter liberalizador y descentralizador. Espejismos…

El dicho paquete reduce el aparato del Estado de 27 a 20 ministerios, abre el turismo a “nuevos actores” para explotar un parque hotelero ocioso, entrega tierras improductivas a quienes quieran trabajarlas, permite a los productores agrícolas acceder directamente a los insumos y comprar divisas, libera parte del mercado de la vivienda y reordena el comercio exterior y las cadenas de valor.

Díaz-Canel invocó los modelos de China y Vietnam —nada más lejano de la realidad cubana—, atribuyó el origen de las medidas a las exigencias del momento más que a las presiones de Washington y prometió terminar con las contradicciones entre planificación central y mercado.

Ya hemos escuchado esto un sinfín de veces.

El anuncio aterriza sobre la peor economía de América Latina, lo cual expone cada palabra y promesa. The Economist Intelligence Unit proyecta para 2026 una contracción del 7,2 %, que se suma a la caída acumulada del 23 % desde 2019. El economista Pedro Monreal considera ese pronóstico un piso y advierte que un desplome del 15 % debe leerse como escenario mínimo, porque la crisis actual resulta intratable.

La presentación de estas medidas, por tanto, repite una estructura que el poder cubano ha empleado sin alterar durante 36 años. Desde que Fidel Castro bautizó el derrumbe soviético como “Período Especial en Época de Paz”, cada ciclo de crisis se narra con el mismo armazón.

El diagnóstico atribuye el desastre al enemigo externo, el llamado convoca a la resistencia heroica del pueblo, las reformas se presentan como una apertura inédita con vocabulario renovado y el cierre proyecta optimismo revolucionario. Nada cambia, y ya no es señal de insistencia, sino de falta de herramientas para proponer algo convincente. Tal vez no lo necesitan es otra lectura. Insistor en la misma postura puede producir titulares, y los titulares compran tiempo, para bien o para mal. Probablemente, esa es la apuesta interna desde esa perspectiva.

El armazón no cambia

Díaz-Canel , Raúl, Fidel, mismo patrón

Tras más de tres décadas, los discursos de crisis en Cuba se descomponen en seis piezas que reaparecen con regularidad sin importar el gobernante ni el año.

La primera convierte el bloqueo estadounidense en explicación universal de todos los males y construye un binomio entre un Nosotros agredido y un Ellos agresor donde cualquier fracaso interno queda neutralizado por la hostilidad foránea. Durante el Período Especial, la prensa tenía prohibido usar las palabras “crisis” o “caos”.

La segunda pieza despliega un léxico de resistencia heroica que funciona como sistema semiótico deliberado. “Resistencia creativa”, “resistencia y victoria” y “pueblo que no se rinde” operan como ejes de la “presidencia” de Díaz-Canel, que ha condensado la disyuntiva nacional en una consigna, “frente al desgaste, la resistencia”. Es nauseabundo y hasta surrealista, pero la desfachatez de este grupo de personajes es parte de lo que los ha sostenido en la cúpula.

La tercera pieza presenta cada paquete de medidas como una transformación sin precedente, aunque la descentralización, la autonomía empresarial, la apertura al sector privado y la inversión extranjera llevan tres décadas reciclándose con vocabulario actualizado. Todo sigue igual, y todo es para el Estado totalitarista, cambia la manera de apoderamiento nada más.

La cuarta envuelve los anuncios en la autoridad de consultas populares masivas, congresos del Partido y asambleas nacionales que los legitiman como voluntad colectiva; el Programa Económico y Social 2026, presentado en abril, se anunció como resultado de más de 140.000 propuestas surgidas de 76.172 reuniones ¿En serio?

La quinta descarga la culpa de los fracasos previos sobre actores intermedios, de modo que la responsabilidad recae sobre la ejecución y el modelo queda siempre a salvo. Ante la crisis posterior a la Tarea Ordenamiento, Díaz-Canel señaló la falta de preparación de los directivos y la ineficiencia del sector estatal; Raúl Castro, en su despedida de 2021, enumeró negligencias, débil preparación y falta de exigencia entre los cuadros. Gil es el último sacrificado.

La sexta cierra con una proyección de confianza y un llamado a la unidad, por grave que sea el diagnóstico reconocido. Cargarle al pueblo la resiliencia mientras ellos viven como exitosos empresarios a la espalda de los moribundos.

Los patrones

dictador Fidel castro

El patrón se inauguró entre 1990 y 1994. Ante el colapso soviético, Fidel Castro proclamó el “Período Especial en Época de Paz” y pidió medidas de racionamiento propias de tiempos de guerra para salvar la Revolución y el socialismo. La legalización del dólar, la inversión extranjera, el cuentapropismo y el turismo fueron “aperturas de mercado” presentadas como decisiones soberanas.

El discurso del 26 de julio de 1993 esbozó las reformas de fondo mientras la retórica del sacrificio colectivo acompañaba la denuncia del embargo, endurecido por las leyes Torricelli en 1992 y Helms-Burton en 1996. La consulta popular se articuló en los “parlamentos obreros” de 1994, que generaron más de 530.000 propuestas, antecedente directo de las 76.172 reuniones del programa actual.

En diciembre de 2010, Raúl Castro pronunció el discurso emblema de su período con una sentencia que recorrió el mundo, “o rectificamos o nos hundimos”. El diagnóstico fue brutal en su sinceridad táctica y la solución repitió el repertorio conocido, apertura al cuentapropismo, reducción del empleo estatal y mayor autonomía empresarial.

El VI Congreso del Partido aprobó en 2011 los Lineamientos de la Política Económica y Social, que codificaron las reformas bajo una novedad retórica, encuadrar la apertura privada como actualización del socialismo, una operación que la blindaba frente a la acusación de capitalismo.

En diciembre de 2020, con la pandemia, el gobierno lanzó la unificación monetaria bajo el nombre de “Tarea Ordenamiento” y un vocabulario tecnocrático que prometía transparentar el desempeño de los actores económicos y eliminar distorsiones. El resultado fue una inflación que superó el 400 %, la más alta registrada en la historia de Cuba, por encima del máximo anterior del 183 % en 1993. Es absurdo confiar en los mismos artífices que han destruido todo, destrozado lo destrozado…

Elemento retóricoFidel 1990-1993Raúl 2010-2011Díaz-Canel 2020-2021Díaz-Canel 2026
Nombre del programa“Período Especial en Época de Paz”“Actualización del Modelo”“Tarea Ordenamiento”“Programa Económico y Social 2026”
Frase emblema“Salvar la Revolución y el socialismo”“O rectificamos o nos hundimos”“Transparentar la economía”“Son tiempos en que hay que cambiar”
Causa principal declaradaColapso URSS + embargoCrisis mundial + errores propiosBloqueo + COVID + Trump“Feroz bloqueo imperial” + sanciones
Medida estrellaLegalización del dólar / cuentapropismoExpansión del trabajo por cuenta propiaUnificación monetaria (CUP único)Autonomía municipal y empresarial
Legitimación popular“Parlamentos obreros” (530,000 propuestas)VI Congreso del PartidoConsulta de lineamientos“76,172 reuniones / 140,000 propuestas”
Retórica de apertura“Medida necesaria, no capitalista”“Actualización, no capitalismo”“Ordenamiento socialista”“Liberalización con marco socialista”
Culpable internoMentalidad importadoraCuadros negligentesDirectivos sin preparación“Contradicciones entre planificación y mercado”
Cierre optimista“Cuba resistirá y vencerᔓLa apertura es irreversible”“Cuba no se detiene”“Resistencia creativa”

El eufemismo que se renueva

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Cada ciclo introduce términos que estrenan novedad semántica —sin sentido la mayoría de los casos— mientras describen realidades ya intentadas. El “cuentapropismo” de 1993 se convirtió en el “trabajo por cuenta propia” de 2010, luego en las “mipymes” de 2021 y ahora en los “nuevos actores económicos” de 2026.

El efecto buscado es la ilusión de que la reforma presente difiere de las anteriores en su naturaleza. El discurso del 12 de junio ofrece un ejemplo nítido de otra constante, la participación cerrada. Díaz-Canel invitó a que “todo el que tenga una idea mejor, que la diga” y al mismo tiempo aclaró que las medidas estaban consensuadas y listas para aprobarse de manera muy ágil por el Buró Político y la Asamblea Nacional.

La estructura —convocar a participar sobre decisiones ya tomadas— reproduce los parlamentos obreros de 1994 y las consultas de los Lineamientos de 2011.

Por qué el sistema retórico no puede perder

El discurso funciona como arquitectura ideológica con más de 30 años de historia probada. Su utilidad para el régimen reside en su capacidad de “marear” a los actores en contra y al propio pueblo más que en su poder de convicción. Alargar la situación, no importa cómo.

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