Altos funcionarios de la administración Trump filtran que Irán habría aceptado, en principio, deshacerse de su uranio altamente enriquecido como parte de un nuevo acuerdo. El material aún está en territorio iraní, el compromiso permanece inverificado sobre el terreno y ningún documento ha sido firmado.

¿Acuerdo o presión?
Lo que existe es una señal política: la Casa Blanca instala la idea de que hay un marco general avalado por el líder supremo iraní y que la pelota está del lado de Teherán para cerrar los detalles técnicos y de calendario.
Desde Teherán, el mensaje es distinto, aunque coexiste con el anterior. Las autoridades iraníes hablan de entendimientos y principios generales en la negociación nuclear, sin confirmar la entrega de ese material sensible, y al mismo tiempo refuerzan su postura en el estrecho de Ormuz.
Mohsen Rezaee advirtió que Irán romperá el bloqueo naval si es atacado y que el país podría retirarse del Tratado de No Proliferación Nuclear. Esa declaración desplaza la discusión fuera de la mesa técnica porque Ormuz, el TNP y las reservas de uranio pasan a formar parte de una misma ecuación de disuasión.
Uranio “sí o sí”

El uranio altamente enriquecido es hoy el principal activo negociador de Teherán. Para Washington, lograr su retirada o neutralización verificable constituye el núcleo de cualquier pacto que pueda presentarse como victoria diplomática.
Para el liderazgo iraní, cederlo sin contrapartidas sólidas en materia de sanciones, seguridad y bloqueo marítimo implicaría renunciar a la palanca que le permite resistir la presión militar y económica. Entre esas dos lógicas se mueve el acuerdo en principio del que hablan los funcionarios estadounidenses: opera ya en el terreno político y mediático, aunque todavía carezca de existencia como tratado firmado.
Las amenazas de Irán dan señales
Las amenazas iraníes sobre Ormuz y el TNP conviven con la posibilidad del acuerdo porque ese es el tipo de negociación que se está desarrollando, donde cada gesto diplomático va acompañado de una demostración de capacidad de escalada.
El desafío para quien lee estas filtraciones y advertencias es tratarlas como piezas de una partida activa, donde el lenguaje del compromiso y el de la presión militar se usan al mismo tiempo, antes que como hechos consumados en una dirección u otra. Hay que esperar los próximos movimientos para saber si es real el acuerdo nuclear o se sostiene sobre un delgado hilo tensado.
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Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

