Estrecho de Ormuz: “Proyecto Libertad” desata nueva escalada

El Estrecho de Ormuz volvió a convertirse este 4 de mayo de 2026 en el epicentro de la tensión global, tras el inicio de la operación estadounidense “Proyecto Libertad” (Project Freedom). La maniobra militar de Washington busca escoltar a aproximadamente 1,000 embarcaciones comerciales y rescatar a unos 20,000 marineros que permanecen varados en el Golfo Pérsico desde que estalló el conflicto entre Estados Unidos e Irán el 28 de febrero pasado. La operación intensifica la crisis geopolítica más grave desde los años 70.

Proyecto Libertad

Despliegue militar de escala inédita

El presidente Donald Trump presentó la operación como un gesto humanitario para evacuar tripulaciones que se están quedando sin suministros básicos. Teherán la califica como una violación directa al alto el fuego vigente desde el 7 de abril y advierte que atacará cualquier nave militar extranjera que ingrese al estrecho sin coordinación previa. Ya sucedieron los primeros incidentes al respecto.

El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) movilizó para esta operación a más de 15,000 efectivos militares, destructores lanzamisiles equipados con sistemas AEGIS de defensa antimisiles y más de 100 aeronaves tripuladas y no tripuladas. Este despliegue representa una de las mayores concentraciones de poder naval estadounidense en la región desde la Operación Tormenta del Desierto de 1991.

La estrategia combina superioridad aérea para detectar amenazas, capacidad de interceptación de misiles y drones mediante destructores clase Arleigh Burke, y fuerzas especiales para operaciones de rescate en caso de que algún buque sea atacado. Según fuentes del Pentágono, la misión no busca confrontación directa, sino establecer un corredor seguro que permita la salida ordenada de embarcaciones neutrales.

Irán contraataca y las versiones se enfrentan

armada de estados unidos

La Guardia Revolucionaria Iraní (IRGC) rechazó categóricamente la narrativa estadounidense. Medios iraníes reportaron haber impedido el paso de destructores estadounidenses e incluso afirmaron haber impactado con misiles a una fragata norteamericana, aunque estas versiones no han sido confirmadas por fuentes independientes ni por el Pentágono.

La confusión informativa se intensificó cuando Washington anunció que al menos dos buques mercantes con bandera estadounidense ya habían cruzado el estrecho con éxito este lunes 4 de mayo. Teherán negó rotundamente esos tránsitos y los calificó de propaganda occidental. Esta guerra de narrativas no es casual. En geopolítica marítima, la percepción de control es tan determinante como el control efectivo. Si aseguradoras, navieras y mercados internacionales creen la versión iraní, el estrecho permanece cerrado aunque ocasionalmente pasen algunos barcos.

Dos meses de bloqueo y crisis energética global

estrecho de ormuz

La crisis actual es consecuencia directa de los ataques aéreos coordinados entre Estados Unidos e Israel contra objetivos militares y nucleares iraníes el 28 de febrero, que incluyeron el asesinato del líder supremo Ali Khamenei. En represalia, Irán cerró completamente el Estrecho de Ormuz y lanzó ataques con misiles y drones contra bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Bahréin.

Desde entonces, el Ormuz ha permanecido virtualmente cerrado. Irán ha atacado al menos 37 embarcaciones comerciales, minado las aguas del estrecho y establecido un sistema informal de permisos de tránsito que solo autoriza el paso de buques de países aliados como China, Rusia, India, Pakistán e Irak. Los precios del petróleo Brent alcanzaron los 115 dólares por barril este 4 de mayo, con picos previos de 126 dólares en marzo. Países como Japón, que importa el 95% de su crudo de la región del Golfo, enfrentan desabastecimiento crítico.

El impasse del doble bloqueo

Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM)

Desde el 13 de abril, Estados Unidos también mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes, interceptando petroleros que intentan exportar crudo iraní. Esta situación de doble bloqueo —EE. UU. bloqueando a Irán e Irán bloqueando el Golfo— ha generado un círculo vicioso donde ninguna parte cede terreno.

El alto el fuego del 7 de abril, mediado tras el colapso de las conversaciones de Islamabad, estipulaba la reapertura de Ormuz. Irán anunció el 17 de abril que permitiría tráfico comercial durante la tregua, pero condicionó el paso al pago de tarifas de tránsito superiores a un millón de dólares por embarcación. Washington rechazó esas condiciones y mantuvo su bloqueo, lo que llevó a Teherán a reimponer las restricciones totales el 18 de abril.

El impacto económico en cascada

Las consecuencias del bloqueo se extienden mucho más allá del petróleo. El Golfo Pérsico produce entre el 30 y el 35% de las exportaciones mundiales de urea y entre el 20 y el 30% del amonio: los precios de fertilizantes subieron un 50% desde febrero, amenazando la temporada de siembra en el hemisferio norte y proyectando alzas en precios de alimentos hasta 2027. Un tercio de la producción mundial de helio está afectado por depender del gas natural de Qatar; distribuidores en todo el mundo racionan ya sus entregas, con impacto directo en sectores médicos y tecnológicos.

Los estados del Golfo exportan el 20% del aluminio mundial y la industria de defensa estadounidense enfrenta una disrupción casi total en el suministro de azufre y ácido sulfúrico. Empresas navieras como Maersk, CMA CGM y Hapag-Lloyd suspendieron los tránsitos por Ormuz, obligando a rutas alternativas por el Cabo de Buena Esperanza, con semanas de retraso adicionales y miles de millones en costos extra.

Los cuatro escenarios posibles

destructores clase Arleigh Burke

El más probable es una escalada controlada: convoyes escoltados con incidentes menores, retórica alta, pero sin guerra abierta; ambos lados mantienen la presión sin cruzar umbrales de no retorno.

Un incidente mayor accidental sigue siendo posible. Un ataque confirmado contra un destructor estadounidense o un buque comercial escoltado podría detonar represalias directas y ampliar el conflicto más allá del estrecho.

La negociación indirecta, mediada por Omán, Qatar o China para establecer protocolos de tránsito aceptables para ambas partes, requiere que los dos bandos cedan posiciones máximas, condición que hasta ahora ninguno ha mostrado disposición a cumplir.

El escenario más grave —minado sistemático o ataques masivos que hagan inviable cualquier tránsito— provocaría un shock petrolero global inmediato y recesión en las economías importadoras.

Soberanía contra libertad de navegación

hutíes bloqueo mar rojo

En el fondo, esta crisis enfrenta dos principios geopolíticos que llevan décadas sin resolverse. Estados Unidos defiende la doctrina de libertad de navegación en aguas internacionales, argumento histórico del poder naval estadounidense desde 1945 para garantizar el comercio global. Irán reclama soberanía sobre un estrecho geográficamente adyacente a su territorio, al que considera instrumento legítimo de presión ante lo que llama agresión estadounidense-israelí.

El Estrecho de Ormuz, con apenas 34 kilómetros en su punto más angosto, es el punto donde chocan modelos de orden mundial. Esta crisis se suma al bloqueo de los hutíes en el Mar Rojo, con el resultado de que el comercio global entre Asia y Europa depende cada vez más de rutas alternativas costosas y lentas. La combinación de ambas disrupciones representa la mayor crisis del comercio marítimo mundial desde la Segunda Guerra Mundial, sin exageración.

Mira más contenido de la plataforma Fdh desde youtube aquí en Fdh Canal

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *