
Los negociadores estadounidenses e iraníes alcanzaron los términos de un Memorando de Entendimiento que prorrogaría el alto el fuego vigente 60 días adicionales. Según fuentes estadounidenses citadas por Axios, el acuerdo estipula tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz sin restricciones ni peajes, con la obligación iraní de retirar todas las minas del canal en un plazo de 30 días, mientras Washington levantaría su bloqueo naval sobre puertos iraníes de forma proporcional al restablecimiento del comercio. El acuerdo, en sus términos generales, está sobre la mesa. Trump aún no lo ha firmado.
El nudo que bloquea la firma: el uranio enriquecido
El miércoles 27 de mayo, el presidente de Estados Unidos declaró que todavía no se sentía satisfecho con las propuestas iraníes y advirtió que podría terminar el trabajo por vía militar si el acuerdo no cumple sus exigencias. Días antes había ordenado a sus negociadores que no se precipitaran, aunque al mismo tiempo describía las conversaciones como constructivas. La ambigüedad es deliberada y forma parte de la presión. A día de hoy, es difícil entender la claridad de la estrategia, eso es un hecho. Por supuesto, asumiendo que existe un plan real y no la aparente improvisación que se percibe en todo en torno al conflicto.
El punto de mayor fricción es el destino del arsenal nuclear iraní. Trump ha fijado como línea roja absoluta que Irán no posea armas nucleares y va más lejos al exigir la entrega del uranio enriquecido. Irán guarda actualmente cerca de 2.000 kilogramos de uranio enriquecido, incluyendo 450 kilos al 60% de pureza —umbral que, tras pasos adicionales, se acercaría al uso militar. Teherán respondió con predictibilidad: ni un gramo saldrá del país, equiparando esa cesión a una derrota estratégica de soberanía.
El MOU en borrador incluye solo el compromiso genérico de no desarrollar armas nucleares y deja para una segunda fase los detalles sobre el enriquecimiento y el destino del stock. El vicepresidente JD Vance reconoció que los negociadores van y vienen precisamente sobre los aspectos del uranio altamente enriquecido y la cuestión del enriquecimiento, sin que Irán se haya comprometido públicamente a deshacerse del material.
Vance optimista, Teherán acusador
Vance, quien lideró el equipo negociador estadounidense en las conversaciones de Pakistán en abril, fue el portavoz más optimista: dijo que ambas partes están muy cerca y que el progreso ha sido sustancial, aunque reconoció que la decisión final depende enteramente del presidente Trump.
Desde Teherán, el tono fue el opuesto. El canciller Abbas Araqchi denunció que las contradicciones y excesos de Washington representan un grave obstáculo para la diplomacia. En la ONU, Irán acusó directamente a Estados Unidos de sabotear las negociaciones de paz. El presidente de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlamento iraní, Ebrahim Azizi, trazó las líneas rojas iraníes con precisión: el derecho a enriquecer uranio, la posesión del material enriquecido, el control sobre Ormuz y el levantamiento total de sanciones.
Minas en aguas de Omán y alerta marítima crítica
El mismo 29 de mayo, el Centro de Seguridad Marítima de Omán emitió una alerta urgente tras detectar un objeto sospechoso de ser una mina flotante en la Zona de Tráfico Costero dentro de aguas territoriales omaníes. La inteligencia estadounidense había identificado al menos 10 minas plantadas por Irán en el estrecho, incluyendo modelos Maham 3 y Maham 7, minas lapa de fabricación iraní.
El CENTCOM calificó el nivel de amenaza marítima como crítico y advirtió, a través del Centro Conjunto de Información Marítima, que atacará en legítima defensa cualquier embarcación detectada colocando minas en la zona norte de la Península de Musandam. La Marina Británica respaldó esa categorización y advirtió que el tránsito por el estrecho debe considerarse extremadamente peligroso.
Cuatro tensiones que se retroalimentan

El escenario del 29 de mayo combina cuatro presiones simultáneas.
En el plano diplomático
Trump retiene la firma para obtener mejores condiciones sobre el uranio mientras Irán usa Ormuz como palanca de negociación y se aferra a su stock enriquecido.
En el plano naval
El bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes —vigente desde el 13 de abril— sigue activo; Irán lo contraataca con el cierre de Ormuz desde el 28 de febrero.
En el plano marítimo
La presencia activa de minas convierte el paso en un corredor de riesgo máximo para el 20% del tráfico global de petróleo.
En el plano político
Netanyahu expresó preocupaciones sobre las cláusulas que afectan a Hezbolá en el Líbano, añadiendo un frente adicional de presión sobre el texto del MOU y sacndo provecho del mismo para sus propias guerras interminables de dudosísima justificación.
Se avanza y no se avanza a la vez
El resultado de todo esto es el equilibrio más inestable que cabe imaginar: el acuerdo diplomático más avanzado desde el inicio del conflicto convive con operaciones militares activas, minas reales en el agua y retóricas de amenaza cruzada. Un solo incidente mal calculado basta para que lo que hoy es una firma pendiente se convierta en otra cosa.
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Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

