Concéntrico 2026: el festival de arquitectura que convierte Logroño en laboratorio climático y político

concéntrico 2026

Del 18 al 23 de junio de 2026, Logroño vuelve a convertirse en un experimento a escala ciudad. Más de veinte intervenciones temporales ocuparán plazas, solares, puentes y riberas bajo el paraguas de Concéntrico, el festival internacional de arquitectura y diseño que celebra su duodécima edición.

Un festival que madura

Desde 2015, el festival ha desplegado más de un centenar de instalaciones urbanas, pero en 2026 el énfasis se desplaza del objeto fotogénico al dispositivo político, climático y pedagógico. Qué tipo de relaciones sociales, ecológicas y narrativas se ensayan en ese breve intervalo y qué queda después de desmontar las estructuras es el centro de la narrativa.

Logroño festival de arquitectura

Concéntrico nació como un gesto de reapropiación del centro histórico de Logroño, una invitación a mirar con otros ojos plazas, patios, calles menores y vacíos urbanos mediante instalaciones efímeras diseñadas por arquitectos y artistas internacionales.

En 2026 el cartel incluye a Smiljan Radić, Matilde Cassani, raumlabor, AAU Anastas, PPAA, 2050+, noof group y Dancing on Architecture, entre otros equipos procedentes de más de treinta países. La programación se articula en torno a tres ejes curatoriales —Identidad y ficción, Ecologías urbanas y Ephemeral Agents— que funcionan como marco crítico para leer el conjunto. Bajo esa triple lente, las instalaciones dejan de ser piezas aisladas para convertirse en capítulos de un mismo ensayo urbano.

Identidad y ficción: la ciudad como relato

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El primer eje explora la arquitectura como una forma de narración e interpretación del territorio. Smiljan Radić, reciente Premio Pritzker, levanta un circo pobre en un solar vacío de la ciudad: una estructura ligera, desmontable, activada por proyecciones, encuentros y acciones colectivas.

La precariedad formal funciona como comentario político sobre el carácter provisional de muchos espacios urbanos y sobre la economía simbólica del espectáculo arquitectónico. Otras propuestas se apropian de ritos locales: el solsticio de verano, las fiestas populares o la quema ritual de instalaciones aparecen como herramientas para trabajar la relación entre comunidad, fiesta y forma construida.

El colectivo Dancing on Architecture convierte el paseo del Espolón en partitura de cuerpos con El plano latente, una coreografía ciudadana que se activa durante el solsticio y hace visible la geometría invisible del espacio público a través del movimiento.

Estas intervenciones plantean una pregunta que el festival deja flotando: ¿quién escribe hoy el relato de las ciudades?

Concéntrico, al menos por unos días, desplaza el centro de gravedad hacia la ficción compartida: la ciudad se narra a sí misma en primera persona, a través de arquitecturas mínimas.

Ecologías urbanas: laboratorio climático a escala 1:1

Ecologías urbanas: laboratorio climático a escala 1:1

El segundo eje asume de frente la crisis climática como problema arquitectónico y urbano. Las instalaciones aquí modifican temperatura, sombra, circulación de aire y relación con el agua. El proyecto chileno noof group, ganador de la categoría, propone Shade, Breeze, Cooling, un sistema modular con nebulización de agua en la Plaza del Mercado para combatir la isla de calor y transformar un espacio duro en oasis climático.

Otras propuestas exploran la construcción reversible con madera, tierra y materiales reutilizados, mediante ensamblajes en seco que permiten desmontar y reubicar las estructuras sin dejar cicatrices materiales. Concéntrico se inserta también en la Isla Climática Urbana, un proyecto permanente basado en la propuesta Al agua patos que emplea vegetación, agua y celosías para mejorar el confort en el espacio público.

Estas operaciones convierten el festival en un banco de pruebas climático en tiempo real. Un sistema de sombra modular, una pequeña infraestructura de agua o una estrategia de vegetación podrían convertirse en tipologías replicables en cualquier ciudad del sur global, donde el calor extremo es un problema de supervivencia cotidiana y no solo un tema curatorial. Se pretende, al menos, intentar llevar modelos que permitan una adecuación a las situaciones actuales en términos ambientales.

Ephemeral Agents: tácticas para otra ciudad

El tercer eje concibe las intervenciones como agentes capaces de activar dinámicas sociales, abrir nuevos usos y cuestionar inercias en la gestión del espacio público. Frontones Danzantes, del estudio italiano 2050+ y ganador de la categoría, instala una serie de frontones móviles en el aparcamiento del Revellín para recuperar el espíritu del juego de pelota vasca y desplazar la hegemonía del coche.

La propuesta introduce movimiento, ruido y encuentro allí donde antes predominaban la inmovilidad y el asfalto, mostrando cómo una infraestructura mínima puede reprogramar un lugar. El plano latente opera en la misma dirección: durante unas horas, el paseo del Espolón deja de ser un corredor de tránsito y se convierte en escenario de una coreografía ciudadana que afecta tanto a participantes como a espectadores. Son intervenciones de corta duración, diseñadas con precisión, que ensayan situaciones espaciales que el urbanismo burocrático raramente se atreve a poner en marcha.

El gesto de PPAA: extender el pórtico de Moneo

Entre las numerosas instalaciones destaca la de PPAA —Pérez Palacios Arquitectos Asociados— en la Plaza del Ayuntamiento. La intervención prolonga hacia la plaza el ritmo de pilares del edificio de Rafael Moneo, generando un bosque de columnas que desdibuja el límite entre arquitectura institucional y espacio público. El gesto es mínimo y contundente: se amplifica una lógica preexistente, haciendo que el edificio respire hacia la ciudad.

El peatón deja de enfrentarse a una fachada limpia para encontrar un campo de columnas que se recorre, se rodea y se bordea. La sección pública del Ayuntamiento se dilata, como si la institución aceptara ocupar el espacio abierto con su estructura y no solo con su imagen. La operación rehace la figura clásica del pórtico —esa franja intermedia entre dentro y fuera— y la actualiza como herramienta para pensar la porosidad entre lo cívico y lo cotidiano: una arquitectura que se infiltra en la ciudad prolongando un ritmo, un módulo, una cadencia.

Dimensión pedagógica y geopolítica

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Concéntrico 2026 incorpora una summer school, talleres con escuelas, colaboraciones con universidades y un programa que conecta Logroño con Barcelona a través de escenografías para el festival Cruïlla. El festival se consolida como nodo de formación y circulación de ideas sobre espacio público, más allá de la temporada turística. Reúne propuestas de Italia, Chile, España, México, Finlandia y Arabia Saudita, entre otros países, trazando una red de prácticas que discuten clima, memoria, cuerpo y juego en el espacio urbano. La circulación sur-sur y sur-norte de ideas urbanas aparece aquí en forma de prototipos efímeros que podrían encontrar ecos en otras latitudes.

Este tipo de contenido lo pueden encontrar en el canal de Youtube Fdh Academia

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