En Cuba está la hipótesis sobre la mesa de que el régimen fabrica y distribuye una droga barata a propósito, para mantener dócil a la generación más joven. La tesis tiene un rostro público: el presentador Alex Otaola, con una lógica nada descabellada pero difícil de demostrar. La evidencia disponible hasta septiembre de 2026 sostiene una crisis real, creciente y mal medida, de la que el régimen es enteramente responsable.
Qué es el químico

La droga se llama “químico”, también papelito, bomba o bombita en el habla de la calle, cannabinoides sintéticos que se fuman en papel y casi siempre cuestan menos que un refresco. La cifra que mejor resume el problema es la de las urgencias; en La Habana casi se duplicaron entre 2024 y 2025, de 467 a 886 personas.
El “químico” cambia de composición en cada lote, y las autoridades ya identificaron 46 fórmulas distintas de cannabinoides sintéticos. Los funcionarios cubanos mencionan como adulterantes la carbamazepina, benzodiacepinas, anestésico veterinario, formol y fentanilo, una lista que depende de declaraciones de peritos y militares, pendiente de verificación mediante un análisis toxicológico sistemático.
Sobre el fentanilo existe una contradicción abierta. Una perito lo incluyó entre los adulterantes en mayo de 2025. En septiembre de ese año, en la Mesa Redonda, el coronel Juan Carlos Poey Guerra certificó oficialmente que no hay fentanilo en el país. Seis y ocho meses después, AP y AFP volvieron a atribuir a funcionarios del MININT una composición que sí lo incluye. Es muy probable saber quién miente. Probable, pero no comprobable del todo.
El testimonio más revelador llegó en agosto de 2026, de un oficial retirado del MININT que habló de forma anónima con Diario de Cuba. Contradice la versión oficial de que el “químico” se mezcla fuera de la isla, pues describe pequeños laboratorios clandestinos dentro de Cuba, sugiere indicios de fentanilo en formulaciones recientes, y confirma algo que este expediente ya sospechaba, y es que la falta de estadísticas públicas responde a una decisión institucional deliberada. No sorprende, así opera el régimen cubano desde su gestación.
Es una fuente única y anónima, sin documentos, con sus afirmaciones más graves formuladas en condicional. Funciona como testimonio de un exfuncionario, con el peso y los límites que eso implica.
Una crisis que sí está probada

Los indicadores más sólidos muestran un aumento real de los daños, aunque no permiten calcular cuántos cubanos consumen la droga. En La Habana, las personas atendidas en urgencias por drogas pasaron de 467 en 2024 a 886 en 2025, según la doctora Tania Adriana Peón Valdés, jefa de Salud Mental y Adicciones de la ciudad. El Centro Nacional de Toxicología reportó 600 casos en 2024, más del 90 % relacionados con sintéticas, una cifra que su propio toxicólogo calificó como apenas la punta del iceberg.
El mismo especialista situó el aumento del consumo pospandemia por encima del 200 %, y advirtió que cerca de la mitad de las familias afectadas eran funcionales, con padres universitarios, lo que desmonta la idea de que el fenómeno se limita a barrios marginales.
Las autoridades sitúan la mayor afectación entre los 14 y los 25 años, con casos registrados desde los 8. Sí, así de grave es esto. En 2025 hubo más de 1.500 arrestos por delitos de drogas, y el Estado totalitario incautó más de 1.900 kilogramos solo en recalos marítimos, casi el doble del total de 2024, aunque casi todo correspondió a cocaína en tránsito internacional, y apenas unas decenas de kilos llegaron al mercado interno donde circula el “químico”.
Lo que nadie quiere contar
La laguna más grave del expediente es simple de nombrar; no existe ninguna cifra pública de muertes atribuidas al “químico”, ni oficial ni independiente. Tampoco existe una encuesta nacional de prevalencia, así que las cifras disponibles vienen todas de urgencias, decomisos y procesos judiciales, indicadores que miden cosas distintas y no deberían sumarse como si contaran a las mismas personas.
Cuba creó en julio de 2025 un Observatorio Nacional de Drogas con apoyo de la Unión Europea, y un año después su propio personal admitió una debilidad central: la ausencia de red territorial, justamente donde ocurre el problema.
Por qué se expande
El precio explica buena parte del fenómeno. Una dosis cuesta entre 100 y 250 pesos cubanos, según el momento y el lugar, menos que una lata de refresco o un paquete de cigarrillos. A eso se suma una crisis económica severa. El resto lo hace la logística del propio mercado.
Los cannabinoides sintéticos se transportan en cantidades mínimas, se impregnan en papel o material vegetal, y una operación desarticulada en 2025 mostró droga camuflada en envases de yogur, gelatina y suplementos, organizada desde Florida con apoyo de residentes en la isla. En un juicio de Matanzas se estableció que diez gramos de la sustancia podían convertirse en más de mil dosis fumables, la explicación económica de por qué el microtráfico resulta tan rentable.
La tesis del régimen narcotizador
La sospecha de que el régimen cubano fabrica o permite el “químico” a propósito, para mantener dócil a la población, tiene un origen público y concreto. El presentador Alex Otaola, que la difunde desde Miami. Es una hipótesis de opinión, pero no es para nada descabellada.
Con el material reunido, la presunción puede tomar otro camino, no tan drástico, y para nada pasivo. El indicio más concreto de participación estatal está en las cárceles. Cubalex documentó en 2025 denuncias de guardias del Combinado del Este que distribuirían “químico” entre reclusos, de una red protegida por funcionarios de alto rango dentro de ese mismo penal, y de guardias que introducen droga y extorsionan en al menos otras tres prisiones.
Son testimonios de reclusos y activistas, no expedientes ni procesos judiciales conocidos, y hasta ahora ningún funcionario penitenciario ha enfrentado cargos por ello. Ni va a suceder: ahí está el problema de la retórica totalitaria. Respaldan la hipótesis de corrupción y tolerancia en espacios que el Estado controla por completo.
Esto puede suponer que puede existir una “orden” detrás, o bien una oportunidad que el régimen aprovecha, mirando para el lado y dejando correr un mal que nace entre su bloque medio-bajo. Otra conjetura simple es la incompetencia o la falta de recursos al dedicar todos los esfuerzos en mantener el control y la represión sobre el pueblo en vez de maniobrar sobre la delincuencia y la corrupción.
El Tribunal Supremo Popular endureció las penas por posesión en 2025, eliminando el umbral que antes protegía a pequeños tenedores, y el Estado reporta miles de arrestos y condenas cada año. Qué tanto de los reportes es verídico, nadie fuera del aparato lo sabe. La lectura de maquillaje, sustentada en 67 años de artimañas y mentiras discursivas, tiene un peso imposible de ignorar.
El precedente de 1989
La desconfianza tiene una raíz histórica real. En 1989 el general Arnaldo Ochoa y otros oficiales del Ministerio del Interior fueron juzgados por narcotráfico, y cuatro de ellos, ejecutados. Los historiadores discrepan sobre si Fidel y Raúl Castro conocían las operaciones, unos lo consideran probable, otros atribuyen el tráfico a la ambición personal de un grupo de oficiales. Lo que el caso demuestra es que sectores de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior participaron en el narcotráfico hace más de tres décadas y, según una de las lecturas del caso, luego sirvieron de chivos expiatorios.
La responsabilidad estructural

La responsabilidad más demostrable del régimen es estructural. La crisis económica, el deterioro de los servicios, la falta de horizontes juveniles y la opacidad informativa crean las condiciones donde el “químico” prospera, y el régimen administra ese sistema.
Su respuesta tibia y falta de atención privilegia la propagación de la droga, la vulnerabilidad, el miedo. La decisión de priorizar sus intereses lo hace el completo responsable de lo que ocurre. Cuba cuenta con centros comunitarios y líneas de atención, aunque su cobertura real, personal y resultados terapéuticos siguen sin auditoría independiente. Ante el vacío, iglesias evangélicas ya abrieron casas de rescate propias.
El veredicto
Está probado que el “químico” se extendió, que las urgencias aumentaron, que los jóvenes son el grupo más afectado y que la información pública sigue siendo desconfiable e insuficiente. Es razonable investigar corrupción, protección policial y uso propagandístico del problema; el historial cubano y las denuncias sobre prisiones justifican seguir esa línea.
La fabricación deliberada de la crisis, en cambio, permanece indemostrada hasta septiembre de 2026, pero no es descartable, incluso si nunca llega a probarse. El régimen contribuyó a producirla y a agravarla, y esos son los primeros indicios de algo que puede ser mucho más oscuro, o quedar en una toma de decisiones que es casi tan atroz como idear un plan tan siniestro.
Fuentes
- AP — «Crece el consumo de drogas sintéticas en Cuba; jóvenes buscan ayuda en el Estado y la fe» (marzo de 2026). Cifras de urgencias en La Habana (467 en 2024, 886 en 2025), precio de la dosis, 46 fórmulas nuevas y testimonios de rehabilitación.
- AFP / Swissinfo — «”El químico”, la droga que vuelve zombis a los jóvenes irrumpe en Cuba» (mayo de 2026). Lista de adulterantes atribuida a un militar del Minint; dosis de 100 pesos; casas de rescate evangélicas.
- Cubadebate — «El abismo del “químico”» (12 de mayo de 2025). Perito de Sancti Spíritus incluye el fentanilo entre los adulterantes (mayo de 2025).
- Cubadebate — «Cuba enfatiza su estrategia de enfrentamiento a las drogas: tolerancia cero (+ Video)» (16 de septiembre de 2025). Mesa Redonda del 15 de septiembre de 2025: Poey Guerra certifica que no hay fentanilo en el país.
- Diario de Cuba — «’El químico’, la droga que actúa como experimento sobre las vidas de quienes la consumen» (8 de agosto de 2026). Entrevista a un oficial retirado del Minint: laboratorios clandestinos en la isla, indicios de fentanilo y política de no publicar estadísticas.
- Voz — «Alertan por el auge del consumo de drogas en Cuba: aumentó más de un 200 % en los últimos cinco años» (30 de junio de 2026). Centro Nacional de Toxicología: 600 casos en 2024, más del 90 % por sintéticas; aumento del 200 %; familias funcionales.
- 14ymedio — «Las Tunas: El consumo de drogas en Cuba se disparó un 200% tras la pandemia» (junio de 2026). Incremento del 81,4 % en Las Tunas; datos del observatorio provincial.
- Diario de Cuba — «En los últimos cinco años, el consumo de drogas en Cuba se ha disparado un 200%» (junio de 2026). El Observatorio Nacional carece de red territorial, según su propio personal.
- CiberCuba — «Detienen a dos hombres por presunto tráfico del “químico” en Ciego de Ávila» (1 de diciembre de 2025). Minint: más de 1.500 arrestos por drogas en 2025.
- Radio Cadena Agramonte / Mesa Redonda — «Actualizan sobre la labor de Cuba contra las drogas en 2025» (17 de febrero de 2026). Balance 2025: más de 1.900 kilogramos en recalos marítimos; 76 kilogramos en el mercado interno.
- Diario de Cuba — «La cocaína incautada en Cuba se duplicó en cuatro meses durante 2024» (febrero de 2025). Balance 2024: 1.051 kilogramos y 1.157 sancionados.
- COPOLAD III — «Cuba lanza su Observatorio Nacional y un sistema de alerta temprana sobre drogas con apoyo del programa COPOLAD III» (julio de 2025). Creación del Observatorio Nacional de Drogas con apoyo de la Unión Europea (julio de 2025).
- EFE / Infobae — «Cuba desarticula una red de tráfico de droga sintética y arresta a 24 personas» (12 de diciembre de 2025). Red desarticulada en diciembre de 2025: 24 detenidos, droga en envases de yogur y gelatina, organizada desde Florida.
- Cubadebate — «Celebran juicio oral por tráfico de drogas en Matanzas; Fiscalía solicita 8 y 9 años de prisión» (23 de junio de 2025). Juicio en Matanzas: 10,10 gramos equivalen a más de mil cigarrillos.
- Cubita Now — «Alex Otaola denuncia que el químico sale de laboratorios del régimen cubano» (junio de 2025). Alex Otaola y la tesis del “químico” como arma de control.
- Cubalex — «Denuncias sobre “el químico” y otras drogas exponen corrupción y negligencia en prisiones de Cuba» (25 de noviembre de 2025). Cubalex: denuncias sobre guardias que distribuyen “químico” en el Combinado del Este y red protegida por funcionarios.
- CiberCuba — «Cubalex denuncia red de tráfico de “químico” en cárceles cubanas con participación de funcionarios del régimen» (26 de noviembre de 2025). Denuncias en las prisiones 1580, Aguacate y Cuba Sí.
- Tribunal Supremo Popular — «El Tribunal Supremo Popular emite el Dictamen 476» (junio de 2025). Tribunal Supremo Popular: Dictamen 476 (20 de junio de 2025).
- Periódico Cubano — «Tribunal Supremo de Cuba redefine las reglas sobre la posesión de drogas sintéticas» (29 de agosto de 2025). Publicación del Dictamen 476 en la Gaceta Oficial y eliminación del umbral de una libra.
- elTOQUE — «Así castigará Cuba la tenencia y tráfico de «El Químico»» (agosto de 2025). Análisis jurídico del Dictamen 476 (elTOQUE).
- Office of Justice Programs (NCJRS), EE.UU. — «Cuba’s Recent Involvement in Drug Trafficking: The Ochoa / La Guardia Cases». Caso Ochoa y De la Guardia (1989): síntesis documental.
- Air University (JOTA), EE.UU. — «Trafficking for a Cause: A Historical Analysis of Cuban Government Involvement in Drug Trafficking». Análisis histórico de la implicación del régimen cubano en el narcotráfico.
- ecoi.net / Immigration and Refugee Board of Canada — «Respuesta CUB24954.E sobre las personas condenadas en julio de 1989 junto a Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Amado Padrón y Jorge Martínez» (1996). Condenados junto a Ochoa, De la Guardia, Padrón y Martínez en julio de 1989.
- IPS Noticias — «Droga barata esparce sus secuelas entre la juventud de Cuba» (julio de 2025). Servicios de atención a adicciones en Cuba y testimonios de consumidores (IPS).

Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

