El día después en Cuba, un país hundido que hoy se desangra, tiene muchas ideas, algunas nociones y mucho deseo. Hay muchísimo trabajo para ese día tan anhelado, y no todo está claro, pero eso lejos de ser un problema o crítica, es parte de un proceso nunca visto en Cuba.
De dónde sale cada propuesta, quién la firma, qué dice y en qué choca con las demás, se debe ntnder para al menos ordenar lo que ya existe.
Rosa María Payá en El mañanero con Alexander Otaola, fragmento
El acuerdo de 1998 como referencia
El Acuerdo por la Democracia en Cuba, firmado el 20 de febrero de 1998, es la base que citan todas las propuestas actuales. Lo suscribieron organizaciones de la Isla y del exilio, y con los años lo han respaldado más de 120.
Sus diez compromisos forman un consenso mínimo. Piden elecciones libres con voto directo y secreto, amnistía para los presos políticos, un poder judicial independiente, libertad de expresión, prensa, asociación y religión, y la legalización inmediata de todos los partidos.
Para el período de transición remite a la Constitución de 1940 en lo que sea aplicable y fija un año como plazo máximo para elegir un Congreso Constituyente con supervisión internacional. También protege la propiedad privada, los sindicatos y el derecho a huelga, mantiene la salud y la educación públicas y exige Fuerzas Armadas profesionales y apolíticas.
El acuerdo establece qué condiciones debe cumplir la transición. Deja sin definir quién gobierna mientras tanto, cómo se escoge a esa autoridad y qué se hace con la economía, y ese espacio es el que intentan llenar los documentos posteriores.
Quién es quién
La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) agrupa a más de 30 organizaciones de dentro y fuera de la Isla y la encabeza Orlando Gutiérrez-Boronat. En 2023 presentó el Manifiesto de Salvación Nacional, su plan para los primeros 24 meses, y en agosto de 2026 seguía revisándolo en sesiones de trabajo en el Miami Dade College.
Pasos de Cambio es la plataforma que dirige Rosa María Payá, hija de Oswaldo Payá. Ella fundó en 2015 Cuba Decide, la campaña por un plebiscito vinculante, y desde enero de 2026 es también comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El 2 de marzo de 2026, en la Ermita de la Caridad de Miami, ambas coaliciones firmaron el Acuerdo de Liberación junto a más de 50 organizaciones. Organizaciones cubanas en Europa lo ratificaron en Madrid a comienzos de junio, y ese mismo mes el Parlamento Europeo lo reconoció en una resolución como la propuesta de transición de la oposición.
La Asociación de Abogados Cubanoamericanos (CABA), con sede en Miami, trabaja desde hace más de quince años en una ley para el período de transición. En junio de 2026 se alió con el Acuerdo de Liberación como asesora jurídica y adapta ese texto a la coalición.
En paralelo trabajan empresarios del exilio. Jorge Mas, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, calculó en 90.000 millones de dólares el costo de los primeros tres años de transición. El arquitecto Willy Bermello prepara un proyecto de unos 8.000 millones para renovar ocho aeropuertos, y la recién creada Cámara Nacional de Comercio Cubanoamericana diseña una bolsa de valores para La Habana.
Fuera de la coalición existen propuestas con enfoques propios. Cinco economistas publicaron en julio Cuba Transformación, un programa económico con apoyo del Cuba Study Group. El Centro de Estudios Convivencia acumula más de una década de estudios sectoriales, Cuba Próxima defiende una apertura negociada y Archivo Cuba divulgó en febrero el Acuerdo por una Cuba Libre.
Qué propone cada documento
El Acuerdo de Liberación cabe en una página y tiene diez puntos. Organiza la transición en cuatro etapas, liberación, estabilización, reconstrucción y democratización, promete un gobierno provisional por un período limitado y anuncia nueve comisiones de trabajo, desde emergencia humanitaria hasta asuntos constitucionales. Omite el plazo de ese gobierno, su composición y la forma de escogerlo, y las comisiones aún no han publicado resultados.
El Manifiesto de Salvación Nacional de la ARC tiene 26 páginas y es el que más detalla el gobierno de transición. Propone un Consejo Nacional de la República de 51 representantes de la resistencia, que elige a un presidente y dos vicepresidentes residentes en la Isla, inhabilitados para postularse en las primeras elecciones.
Ese ejecutivo gobernaría por decreto entre 18 y 24 meses, con una ley constitucional provisional basada en la Constitución de 1940. En 12 meses se elegiría un Congreso, antes de los 24 meses se votaría una nueva constitución en plebiscito y después se elegiría al presidente. El documento proscribe al Partido Comunista, detalla diez pasos para organizar elecciones y plantea una economía con impuesto único, dolarización y liquidación de GAESA.

La Ley Fundamental de Transición de CABA tiene 29 páginas y 115 artículos, y es el único texto con estructura jurídica completa. Crea un Consejo Nacional Pro-Unidad de 15 miembros repartidos entre la disidencia, el exilio y los ciudadanos en general, incluidos miembros del régimen anterior.
Ese consejo designa al presidente y a doce ministros y nomina a gobernadores y magistrados. Un Consejo Nacional Electoral hace el censo en 120 días y organiza elecciones generales a los dos años, y solo entonces el gobierno electo convoca una Asamblea Constituyente.
La ley conserva la salud y la educación gratuitas con opción privada, reconoce a cada familia el derecho a permanecer en la vivienda donde vive y remite las reclamaciones por propiedades confiscadas a una comisión especial. Jueces, militares y empleados públicos siguen en sus puestos si no participaron en violaciones de derechos humanos y juran lealtad a la nueva ley.
Cuba Transformación se ocupa solo de la economía, en unas 120 páginas según la prensa. Propone fragmentar GAESA y pasar sus empresas y divisas a instituciones civiles, terminar el monopolio de CUPET sobre los combustibles y regresar al FMI, al Banco Mundial y al BID, con salud y educación gratuitas. Sus autores consideran las sanciones de Estados Unidos uno de los principales obstáculos para la recuperación.
Dónde chocan los planes
Los dos textos más detallados proponen gobiernos provisionales distintos. La ARC habla de un consejo de 51 miembros escogidos entre la resistencia, y CABA de uno de 15 que incluye a exfuncionarios del régimen.
También parten de bases jurídicas diferentes. La ARC toma como referencia la Constitución de 1940 y quiere una nueva constitución aprobada dentro de los 24 meses, mientras CABA se apoya en la Declaración Universal de Derechos Humanos y deja la Constituyente para después de las elecciones.
El Manifiesto de la ARC afirma que su plazo de 24 meses está establecido en el Acuerdo por la Democracia, y el propio texto de 1998, que el Manifiesto transcribe, fija un año para elegir el Congreso Constituyente.
En economía conviven modelos opuestos. La ARC plantea un impuesto único y un sistema de salud orientado a atraer pacientes jubilados de Estados Unidos, y en sus políticas económicas omite la salud pública gratuita que garantiza el acuerdo de 1998. Cuba Transformación y la ley de CABA mantienen esa gratuidad.
Los vacíos que persisten
Todos los textos omiten quién escoge a los integrantes del consejo provisional. La ARC encarga esa tarea a unas “fuerzas gestoras” sin definirlas, y la ley de CABA se promulgaría “con el consentimiento tácito del pueblo cubano”.
El Acuerdo de Liberación debía ser la instancia que validara un documento por encima de los demás, pero la versión de la ley de CABA adaptada a la coalición permanece sin publicar, igual que el trabajo de sus nueve comisiones.
La emergencia material ocupa poco espacio en los planes. Naciones Unidas diseñó un plan de 94 millones de dólares para asistir a dos millones de cubanos, y los documentos opositores dejan sin resolver el abasto, el agua o la electricidad del primer día.
Para el ciudadano, las respuestas prácticas están dispersas. La ley de CABA protege el derecho a seguir en la vivienda propia y mantiene a los empleados públicos que cumplan sus requisitos, y la ARC promete títulos de propiedad a los productores agrícolas. Lo que pasa con el salario, la jubilación o la casa queda repartido entre piezas distintas, sin un solo lugar que lo reúna todo.
En resumen…
La oposición cubana tiene una base común, el acuerdo de 1998, y desde marzo de 2026 una coalición que reúne a sus dos agrupaciones principales. Los planes concretos, sin embargo, pertenecen a cada organización, difieren en puntos esenciales y esperan todavía un documento que los integre. Mientras tanto, el tiempo corre distinto para los presos políticos y para los cubanos que hoy sobreviven como pueden.
Los textos completos están disponibles para quien quiera formarse criterio propio.

Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

