La designación de Pekín como Capital Mundial de la Arquitectura 2029, otorgada por la UNESCO y la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), situará a la capital china en el centro del debate internacional sobre el futuro de las ciudades.
El nombramiento está vinculado a la celebración del 30.º Congreso Mundial de Arquitectos de la UIA, que reunirá en Pekín a profesionales, académicos, urbanistas, autoridades públicas y especialistas de todo el mundo. El encuentro funcionará como una plataforma para discutir los principales desafíos de la arquitectura contemporánea, entre ellos la sostenibilidad, la vivienda, la movilidad, la resiliencia climática, la planificación urbana y el papel de la tecnología en el diseño de las grandes urbes.
Patrimonio y modernización
Uno de los ejes centrales de la edición de 2029 será la convivencia entre la conservación del patrimonio histórico y el impulso de megaproyectos de infraestructura, desarrollo urbano e innovación tecnológica. Pekín encarna de forma particularmente visible esa tensión.
La ciudad concentra monumentos, barrios tradicionales y espacios de enorme valor histórico, pero también ha experimentado una acelerada transformación urbana marcada por nuevas redes de transporte, distritos financieros, edificios de gran escala y proyectos asociados a la digitalización de la vida urbana.
El congreso podría abrir una discusión esencial: cómo modernizar una metrópoli preservando los elementos materiales, sociales y culturales que conforman su memoria. La cuestión incluirá la protección de comunidades, formas de vida barrial y paisajes urbanos amenazados por la expansión inmobiliaria, además de la conservación de edificios emblématicos.
Un ciclo de ciudades globales
La designación forma parte de un ciclo trienal mediante el cual la UNESCO y la UIA convierten a una ciudad sede en referente internacional de la arquitectura y el urbanismo. Antes de Pekín, el título fue otorgado a Río de Janeiro para el ciclo 2020/2021, Copenhague en 2023 y Barcelona en 2026. Cada una de estas ciudades ha representado desafíos urbanos distintos: la desigualdad territorial y la relación con el paisaje en Río; la sostenibilidad y la movilidad en Copenhague; y el debate sobre turismo, espacio público y transformación urbana en Barcelona.
En 2029, Pekín añadirá al debate una dimensión especialmente relevante: la escala de las grandes ciudades asiáticas, el peso de la planificación estatal, la preservación de civilizaciones históricas y el impacto de la innovación tecnológica en la construcción de los entornos urbanos del futuro.
Más que un reconocimiento simbólico
La Capital Mundial de la Arquitectura va más allá del reconocimiento institucional. Representa una oportunidad para proyectar modelos de ciudad, atraer intercambios profesionales y poner bajo escrutinio las decisiones que definen cómo viven millones de personas.
Para Pekín, el reto será demostrar que el crecimiento urbano, la modernización tecnológica y la preservación patrimonial pueden convivir. El Congreso Mundial de Arquitectos de 2029 será, en ese sentido, una vitrina global para debatir si las megaciudades pueden avanzar hacia el futuro preservando su identidad histórica.

Máster en investigación, arquitecto, novelista, ensayista y editor. Fundador de la Plataforma Fdh.

