Mi Glía, un planner de nutrición con la maravillosa capacidad de reconocer que la relación con la comida no es solo bioquímica sino también emocional, dándote herramientas para atender ambas dimensiones. Si empezar el año significa finalmente cuidarte de forma sostenible, entendiendo qué comes y por qué lo comes, este libro puede ser exactamente lo que necesitas. Te explico por qué vale la pena y por qué merece llegar a tus manos.
Aaron Osoria

Mi Glía es lo que debería ser la nutrición dentro de Amazon
Déjame decirte algo que probablemente ya sabes pero que la industria del wellness prefiere ignorar. Y si no lo sabes ya te estás enterando. La mayoría de los planificadores de nutrición que inundan las estanterías y Amazon son basura bonita. Y a veces ni eso.
Diseños minimalistas de Instagram, frases motivacionales vacías y espacios para “trackear” números sin que nadie te explique qué demonios significan esos números o por qué deberías registrarlos. Es productividad estética de mercado aplicada a tu cuerpo, y funciona tan bien como esperas. O sea, rara vez funciona. Esto porque se enfoca más a la venta que al resultado y al proceso. Como consecuencia, el mundo de la nutrición se satura y confunde con un estilo de vida muy ajeno a la seriedad de la salud alimentaria.
Por eso Mi Glía de Lily Montenegro merece atención. No porque sea perfecto ni porque vaya a revolucionar tu vida, sino porque representa algo casi extinto en el mercado hispanohablante: un producto que asume que tienes cerebro y que te respeta lo suficiente como para darte las herramientas conceptuales antes de pedirte que llenes hojas con datos.
No revoluciona, pero te ayuda y te guía a que hagas tu propia revolución. ¿Existe mejor regalo de cuando de guía se trata?
La apuesta por la complejidad
La joven Montenegro es bioquímica, investigadora universitaria y coach nutricional. El paquete completo, donde además se suma el don casi extinto de la empatía, la amabilidad y la comprensión. Esa combinación importa porque se nota en cada página.
Donde Clever Fox o Legend te piden que anotes tus macros sin contexto, Mi Glía dedica las primeras 35 páginas a explicarte qué son realmente los macronutrientes, cómo funcionan el anabolismo y el catabolismo, por qué una dieta extremadamente baja en calorías puede destruir tu masa muscular en lugar de quemar grasa, y qué es la adaptación metabólica negativa cuando tu cuerpo entra en modo supervivencia.
Te invita a desafiarte, a indagar, a releer. Esto es justo lo que debiera suceder en cada texto que arroje conocimiento. Esto hace que, una vez comprendas, no necesites alimentarte de infinidad de libros que venden quince ideas diferentes. Mi Glía es estructura y cimentación del conocimiento nutricional.
La propia autora enuncia que “no es el típico planner sin información o profundidad en lo que busca aportarle a tu visión de la nutrición” … y es cierto, porque sus palabras dejan la idea muy clara: “Si buscas invertir en tu formación y reconstrucción, un texto debería brindar la complejidad necesaria para hacer trabajar las neuronas ¿No crees?”
Esta postura es una hermosa declaración de guerra contra la tendencia dominante del mercado hacia la simplificación infantilizante. Montenegro apuesta por la complejidad accesible, por traducir cascadas hormonales y procesos metabólicos a lenguaje directo sin perder exactitud científica. Es el equilibrio que pocas personas logran: no condescender pero tampoco abrumar.
El cuerpo como sistema, no como proyecto estético

Quizás de lo mejor que se puede extraer desde la esencia del planner es el establecimiento de que el libro es una distinción fundamental que la cultura del fitness comercial odia: composición corporal no es sinónimo de peso. Cualquiera puede perder peso si deja de comer, pero perderás músculo, densidad ósea y salud metabólica en el proceso. El objetivo no es “bajar la báscula” sino recomponer tu cuerpo preservando o construyendo masa magra mientras reduces grasa.
Esta diferencia no es semántica, au contraire, es la línea entre un enfoque sostenible basado en salud y uno insostenible basado en números arbitrarios que te van a destrozar a mediano plazo. Montenegro lo enuncia desde el principio y estructura todo el planner alrededor de esta premisa.
Digestión individual y hambre emocional
Aquí es donde Mi Glía se separa definitivamente del pack. Cada página de diario incluye una pregunta que ningún competidor físico revisado (bajo diferentes sistemas de rigor de los que son parte de mi persona como investigador) formula sistemáticamente:
“¿Cómo sentiste tus digestiones hoy? ¿Algún alimento se sintió pesado, hubo gases, hinchazón, ansiedad o simplemente todo fluyó ligero y perfecto?”
Esto reconoce una realidad incómoda que la industria del wellness basada en listas universales prefiere ignorar, y es que alimentos “saludables” pueden no serlo para ti. El brócoli es nutritivo pero te genera gases, el yogurt griego es proteína pura pero te cae como piedra, las almendras son grasas saludables pero te inflaman. La propuesta es buscar equivalencias nutricionales según tu tolerancia real, documentada en tu propio cuerpo.
La investigación respalda que diarios alimenticios que incluyen síntomas físicos mejoran significativamente la identificación de intolerancias personales. Pero esto requiere honestidad brutal contigo mismo y paciencia para observar patrones, dos commodities escasos en una cultura que quiere resultados para el siguiente lunes.
El componente emocional recibe el mismo tratamiento, sin moralismo. Las preguntas reflexivas son directas: “¿Qué pensamiento recurrente te ha generado ansiedad y cómo podrías salir de esa situación?” “¿Cuál crees que es tu misión en esta vida?” Y sobre todo: “Muchas veces comemos por ansiedad, frustración o tristeza. No te juzgues por eso. Mejor obsérvalo, entiéndelo y busca herramientas que te ayuden a sanar sin culpa. Ojo, comer emocionalmente no te hace débil, te hace humana.”
Este enfoque compasivo está respaldado por toda la literatura sobre alimentación emocional, pero es extraordinariamente raro encontrarlo en planners comerciales que prefieren enfocarse en “fuerza de voluntad” y cumplimiento robótico de metas. Claro, hay una ventaja clara que distingue a la autora, y es que trabaja directamente con una psicóloga, pero los detalles se los dejaré en otro artículo.
La postura del centro

Montenegro identifica explícitamente dos extremos poblados que necesitas evitar. El primer extremo es la gente sin organización, buscando atajos y reglas simples que no requieran esfuerzo mental. El segundo extremo es la obsesión con lo “sano”, la incapacidad de flexibilidad, el castigo por “salirse del plan”, la rigidez que convierte la nutrición en cárcel.
La propuesta es vivir en el centro. “Sano es un equilibrio, no un todo o nada.” Mi Glía implementa esto prácticamente: promueve una flexibilidad en la semana, sin registro para evitar obsesión. No es una concesión culposa sino una estrategia de sostenibilidad.
Esta postura equilibrada es filosóficamente superior a planners que promueven perfeccionismo como Clever Fox con tracking diario obligatorio, o apps que pueden generar dependencia patológica a números y métricas. La meta es integrar la alimentación consciente en tu vida, no convertir tu vida en servicio de un sistema de tracking.
Los complementos para Mi Glía

Ahora, el libro no es la totalidad. Si bien está cercano a una perfección exquisita en su contenido, y sin dudas, puedo afirmar que es el mejor material en todo el mercado hispanohablante en cuanto a salud y bienestar nutricional, tienes que poner de tu parte.
Por ejemplo, no incluye recetas específicas paso a paso, así que te recomendaría complementarlo con un recetario. La duración es de unos tres meses, lo cual puede ser corto si buscas seguimiento de medio o largo plazo en un solo producto. Puedes luego armar tu propio “diario”, tendrás todas las herramientas para ello.
Tienes que calcular tus propias calorías usando uno de los métodos propuestos, tienes que planificar tus menús manualmente, tienes que escribir a mano tus reflexiones diarias. Promover la experiencia y el acercamiento es un desafío en el vaguísimo mundo de hoy, así que acepta, trabaja, involúcrate. Más que demostrado que la conexión mente-mano sigue siendo una de las herramientas más poderosas para nuestro estado cognoscitivo. No obstante, si quieres generación automática de menús o cálculos instantáneos, hay aplicaciones para ello (la autora deja recomendaciones de complemento).
¿Para quién funciona Mi Glía?
“Mi Glía” ocupa un nicho específico y desatendido en el mercado hispanohablante. Es ideal para personas reflexivas que valoran entender el porqué además del qué hacer. Es imperativamente necesario para mujeres con relación compleja con la comida que vienen de historial de dietas restrictivas y necesitan un enfoque compasivo. Resultará atractivo y dinámico para chicas interesadas en autoconocimiento genuino dispuestas a invertir tiempo en reflexión diaria.
Es especialmente valioso para hispanohablantes nativos que buscan contenido riguroso en español, un mercado completamente desatendido donde la mayoría de opciones son traducciones mediocres o productos anglosajones con ejemplos que no conectan culturalmente.
Su enfoque es femenino, sin embargo, su enseñanza es general. Expone ejemplos y maneja por momentos un tono confesional, lo cual lo hace comunicativo.
No es para personas que buscan simplemente un tracker sin contexto, para ellos MyFitnessPal gratuito es suficiente. No es para personas que prefieren automatización total o que tienen “poco tiempo” para reflexión diaria.
Mi Glía es la referencia de su mercado
“Mi Glía” es significativamente superior a alternativas disponibles en el mercado hispanohablante. Es el mejor planner físico en español, combina rigor científico con práctica aplicada y autoreflexión emocional integrada. No existe un material tan completo y a la vez ameno.
Su posicionamiento es único: herramientas de categorización y caracterización utilizadas como recursos investigativos dieron a Mi Glía en un rango de media de 3 puntos (en base a 10) superior a planners físicos populares en educación y profundidad científica y 1.4 puntos superior a apps masivas en reflexión emocional y fundamento teórico.
Además, la herramienta Turnitin (utilizada para detectar plagio en el mundo científico) arrojó un nivel de autenticidad que ya no se ve actualmente. Mi Glía es complementario a libros de nutrición teóricos pero con la ventaja de ser herramienta práctica de implementación inmediata.
Mi Glía es conocimiento verificado, genuino, serio, único.

Montenegro logra un producto que te trata como adulto capaz de entender conceptos complejos si se explican bien, que reconoce la dimensión emocional de la alimentación sin caer en psicología pop, y que te da las herramientas conceptuales para que eventualmente no necesites el planner, o sea, te ofrece independencia.
Eso, en un mercado repleto hasta el hartazgo de productividad estética y soluciones mágicas, es lo más cercano a honestidad y verdadera belleza que vas a encontrar.
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Arquitecto, profesor y escritor, fundador de Fdh Journal. Dedicado al análisis político, deporte, cultura y filosofía práctica. Promotor de la consigna “pensar como entretenimiento”.



Mi Glía no es un planner más. Me gustó porque no solo te dice qué comer, sino que te ayuda a entender por qué comes como comes, sin culpas ni extremos. A mi como lectora me ayuda a ser más consciente de mi cuerpo, mis digestiones y también de la parte emocional de la alimentación. Se siente hecho con conocimiento, empatía y mucho respeto. Ideal si buscas cuidarte de forma sostenible y con mayor conexión contigo misma.