Estados Unidos e Irán en un punto muerto: El pulso de Islamabad

Irán llega a Pakistán sin intención de reunirse con Estados Unidos. Trump cancela el viaje de sus enviados. La segunda ronda de negociaciones se disuelve en señales contradictorias mientras el bloqueo naval sigue activo y el alto el fuego se sostiene por poco

estados unidos no asiste a las conversaciones con irán

Lo que sucede

El canciller iraní Abbas Araghchi aterrizó en Islamabad el 24 de abril, se reunió con el canciller paquistaní Ishaq Dar y con el jefe del ejército, el mariscal Asim Munir, y abandonó la capital paquistaní rumbo a Omán sin haberse encontrado con ningún enviado estadounidense.

Antes de que su avión despegara, Trump anunciaba en una llamada a Axios que Witkoff y Kushner tampoco viajarían a Pakistán. La segunda ronda de negociaciones entre Irán y Estados Unidos, que llevaba días anunciándose como inminente, terminó el sábado 25 de abril sin que los dos bandos se hubieran sentado en la misma mesa.

Nadie declaró el fracaso. Cada parte construyó su propia narrativa de lo ocurrido. Eso, en diplomacia, suele ser la señal de que nada está resuelto y de que el juego continúa en otros tableros.

Cómo se llegó aquí

pakistán media entre irán y estados unidos

El alto el fuego entre Estados Unidos e Irán entró en vigor el 8 de abril tras las primeras conversaciones mediadas por Pakistán, en las que el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, encabezó la delegación de Teherán y JD Vance lideró la estadounidense. El acuerdo inicial tenía una vigencia de dos semanas y fijaba como condición central la apertura del estrecho de Ormuz. Irán lo reabrió de forma parcial. Washington mantuvo el bloqueo naval de los puertos iraníes.

Esa asimetría se convirtió en el obstáculo que impidió que las conversaciones avanzaran. Irán exigió el levantamiento del bloqueo como condición para regresar a cualquier mesa de negociación directa.

Trump respondió que el bloqueo permanecería hasta que existiera un acuerdo, argumentando en Truth Social que destruía a Irán a razón de 500 millones de dólares diarios y que levantarlo antes de un acuerdo socavaría las perspectivas de paz. El plazo del alto el fuego expiró el 22 de abril sin que se hubiera pactado la segunda ronda. Pakistán, que lleva semanas operando como mediador y que tiene invertido en este proceso un capital político considerable, convenció a ambas partes de extender la tregua de forma indefinida.

La semántica como campo de batalla

La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt

Lo que ocurrió el viernes 25 de abril en Islamabad ilustra el estado real de las negociaciones mejor que cualquier comunicado oficial. Washington anunció por la mañana que Witkoff y Kushner volarían a Pakistán para reunirse con los iraníes.

La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, afirmó ante Fox News que se habían observado avances del lado iraní en los últimos días y que el viaje respondía a una solicitud del propio Irán para un encuentro directo. La cancillería iraní lo desmintió en el mismo ciclo informativo: ninguna reunión bilateral entre Irán y Estados Unidos estaba prevista; las observaciones de Teherán serían transmitidas a Pakistán, no a Washington.

Araghchi describió su visita como “muy fructífera” a pesar de no haberse reunido con ningún enviado estadounidense. Trump canceló el viaje de Witkoff y Kushner argumentando que el liderazgo iraní estaba demasiado fragmentado para producir avances y que el desplazamiento suponía “demasiado trabajo”. Déjame ser claro: dos delegaciones que se declaraban dispuestas a negociar coincidieron en la misma capital sin encontrarse. Eso no es un malentendido logístico; es una posición política de ambas partes.

La línea roja que Estados Unidos mantiene activa

porta aviones de los estados unidos bloquean el estrecho de ormuz

El bloqueo naval estadounidense sigue siendo el nudo del conflicto. El Pentágono opera actualmente con tres portaaviones en la región simultáneamente —el George H. W. Bush en el océano Índico, el Abraham Lincoln en el mar Arábigo y el Gerald R. Ford en el mar Rojo—, la primera vez desde 2003 que se despliega esa concentración de fuerza.

El secretario de Defensa Pete Hegseth anunció que un cuarto portaaviones se sumará al bloqueo en los próximos días. En paralelo, Washington impuso nuevas sanciones financieras contra una importante refinería china y contra cuarenta navieras y buques cisterna dedicados al transporte de crudo iraní.

Para Irán, el bloqueo es un asedio que, en palabras del asesor parlamentario Mahdi Mohammadi, no difiere de un bombardeo. El presidente del Parlamento Ghalibaf escribió en X que Irán ha llegado a esa mesa con nuevas cartas por revelar en el campo de batalla si las negociaciones fracasan. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria mantiene el control del estrecho de Ormuz y ha advertido que atacará a cualquier buque que intente atravesarlo sin permiso.

El crudo Brent cotiza este sábado en torno a los 95 dólares por barril, una caída significativa desde los 121 dólares previos al alto el fuego, pero aún un 40% por encima de los niveles de febrero.

El triángulo Pakistán-Omán-Rusia

Araghchi no viajó solo a Islamabad. Su agenda incluye Mascate y Moscú como siguientes escalas. Eso revela la arquitectura diplomática que Teherán está construyendo en paralelo a las negociaciones directas con Washington.

Omán fue el mediador principal entre ambos países antes de que Trump decidiera iniciar la guerra incluso mientras los canales diplomáticos permanecían abiertos; la escala en Mascate apunta directamente al asunto de Ormuz, cuya soberanía comparte Irán con los Emiratos Árabes Unidos. La escala en Moscú lleva a la cuestión nuclear: Rusia se ha ofrecido en reiteradas ocasiones a recibir el uranio enriquecido iraní, y podría ofrecer una salida al que parece ser el escollo más profundo del conflicto.

Pakistán, por su parte, mantiene Islamabad bajo restricciones severas de seguridad y tránsito, señal de que sigue apostando a que la reunión bilateral ocurra en su capital antes de que la gira de Araghchi concluya. El primer ministro Shehbaz Sharif agradeció públicamente a Trump por extender el alto el fuego a petición de Islamabad, y el ministro de Exteriores paquistaní habló con su homólogo turco Hakan Fidan para coordinar posiciones. Pakistán tiene demasiado invertido en este proceso como para declarar el punto muerto.

Lo que queda en pie

conversacionesirán estados unidos

Trump afirmó este sábado que la cancelación del viaje de Witkoff y Kushner no significa la reanudación de la guerra. “Aún no hemos pensado en ello”, dijo. Esa frase, que en cualquier otro contexto sonaría tranquilizadora, en este marco es ambigua por diseño

El alto el fuego se sostiene, el bloqueo naval continúa, las sanciones se amplían, tres portaaviones patrullan la región y las dos delegaciones que debían negociar coincidieron en Islamabad sin sentarse juntas. Ese es el estado de la diplomacia el 25 de abril de 2026.

Los canales discretos siguen abiertos, según todas las fuentes disponibles. Araghchi reconoció que Pakistán transmitirá las posiciones iraníes a Washington. Trump dijo que los iraníes están haciendo una oferta y que habrá que ver en qué consiste. El enviado iraní ante la ONU, Amir Saeid Iravani, precisó que en cuanto Washington levante el bloqueo naval la próxima ronda se celebrará en Islamabad. La distancia entre esas posiciones sigue siendo la misma que al inicio del alto el fuego: enorme. Pakistán trabaja para reducirla. El resto del mundo espera el resultado en sus surtidores.

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