El matrimonio calma/digestiones: 5 claves que no sabías

Vivimos en la sociedad de la urgencia por el éxito y la productividad que conduce a él. No es de extrañar que cada vez tengamos peores procesos digestivos en una actualidad obsesionada con el hacer y que observa la búsqueda de regulación y calma como una pérdida de tiempo.

El intestino y la mente: 5 claves que no sabías

Del estado de alerta a la inflamación intestinal

Nuestro cuerpo tiene la capacidad de optimizar la respuesta lucha o huida siempre que nos encontramos en alerta. Desgraciadamente no es capaz de diferir entre una amenaza que llevará gasto energético y movimiento y una que solamente se encuentra en nuestra mente. Nuestra fisiología nos hace más eficientes cuando nos encontramos en peligro sea real o imaginario.

Uno de los mecanismos que se activan a nivel intestinal para favorecer la disponibilidad de sustratos energéticos es la permeabilidad intestinal. Un proceso que en su justa medida y con activaciones puntuales tiene un alto valor biológico; pero… ¿qué pasa cuando vivimos en alarma, en alerta, sin descanso y transitando de un problema a otro?

La permeabilidad intestinal crónica provoca la pérdida de la integridad del intestino como barrera y la capacidad de entrenador eficiente del sistema inmunológico a partir de los microorganismos que habitan de manera simbiótica en nuestro intestino. En estas condiciones también es común que se pierda el equilibro de las bacterias, hongos y arqueas que conforman nuestro microbiota amiga. Perdemos eficacia digestiva y comienza un bucle de recambio de información inflamatoria entre intestino y cerebro.

El síndrome de intestino irritable y el eje intestino-cerebro

El síndrome de intestino irritable

Las personas siguen viendo disciplinas como la psicología muchas veces como ámbitos dedicados a seres humanos de cristal. Sin embargo, patologías como el Síndrome de Intestino Irritable afectan de manera más recurrente y agravada a personas con poca capacidad para procesar o exteriorizar sus preocupaciones.

El diagnóstico de SII se confirma ante la presencia de dolor abdominal recurrente en promedio al menos 1 día a la semana en los últimos 3 meses (con inicio de los síntomas al menos 6 meses antes del diagnóstico), asociado a los siguientes criterios relacionados con las evacuaciones: cambio en la frecuencia de las deposiciones y/o un cambio en la forma de las heces.

Aunque el mecanismo fisiopatológico del SII no está bien establecido que existe una alteración en la comunicación entre el cerebro y el intestino que genera alteraciones en la motilidad, hipersensibilidad visceral y alteración en el procesamiento del sistema nervioso central.

Otros posibles factores de riesgo podrían incluir asociaciones genéticas, factores dietéticos, infecciones y la presencia de un periodo sostenido estrés, ansiedad y/o depresión.

El manejo dietético y la búsqueda de la calma

manejo dietético

Una vez realizado el diagnóstico de SII actualmente el manejo dietético es la primera línea de tratamiento, pero qué pasa cuando la persona prueba todas las pautas dietéticas asociadas y no vela por las herramientas que permitan la regulación simpática a través de conseguir el estado de calma. ¿Qué pasa cuando se ha vivido tanto tiempo en estrés que la propia calma se convierte en una sensación extraña? ¿Qué pasa cuando un sistema musculoesquelético procesa la falta de tensión como peligro al parar de prepararse para la amenaza?

Sin dudas, los patrones de alimentación son esenciales en el manejo del SII. Más del 80% de los pacientes con SII asocian sus síntomas (como gases, diarrea, distensión abdominal) al consumo de ciertos alimentos que actúan como gatillos, pero también estos gatillos se recrudecen o atenúan según el individuo se encuentra en un estado de alerta o calma.

La intervención multidisciplinaria es esencial en estos casos, así como la conciencia por parte del paciente a la hora integrar cambios en la conducción tanto social y emocional como alimentaria.

Los alimentos gatillo y la evidencia científica

Entre los alimentos considerados “culpables” se encuentran la leche y otros productos lácteos, las legumbres, las verduras crucíferas, algunas frutas y los cereales, especialmente el trigo y el centeno. Sin embargo, la anterior oración es una generalización estadística que pocas veces tiene impacto certero individual. Las sensibilidades e intolerancias pueden ser transitorias y específicas. El manejo de una dieta libre de gluten puede tener casi ningún efecto en determinados individuos que no presenten genéticamente esta predisposición mientras que la lactosa y las proteínas de la leche pueden ser detonantes específicos. En este caso si se aplica un patrón libre de gluten, pero no hay control de lácteos como es el caso de una dieta carnívora, prevalecerán los síntomas.

En junio del 2025, se publicó en The Lancet 21 por Cuffe y colaboradores una revisión sistemática y metaanálisis en red que incluyó 28 ensayos clínicos aleatorizados (ECA), cuyo objetivo fue evaluar la eficacia relativa de diversas intervenciones dietéticas para el tratamiento del SII (con al menos dos semanas de duración). 

La mayoría de las comparaciones a través de la red fueron calificadas con un nivel de confianza bajo o muy bajo. Si bien los autores destacaron que la DBF es la intervención con mayor evidencia científica actual, han surgido otras alternativas prometedoras para las que faltan aún más estudios, entre ellas la dieta Mediterránea. Este patrón se centra más en el balance y la calidad agroecológica de los alimentos que en las restricciones.

Podría sumar a este principio la Dieta Caribeña principalmente de zona azules como Costa Rica y Cuba, donde pese a la pobreza la vinculación social, el movimiento y la forma de acompañar y plantear los platos compensa muchas veces los disímiles disgustos y carencias de estas poblaciones con una representación de octogenarios y centenares sorprendentes.

El valor de un enfoque individualizado

Queda claro que más allá de la estrategia dietética implementada, un enfoque individualizado, basado en la evidencia y en la experiencia clínica, es fundamental para seleccionar la estrategia más adecuada para cada paciente, reconociendo que no existe una única solución posible que sea efectiva en todos los pacientes con SII.

Tu mejor guía, este el planner por excelencia

Tu mentalidad tendrá la transformación necesaria para usar la comida a tu favor, y no en contra. Aterrizar nuestros deseos a pequeños pasos es la diferencia entre querer y poder.

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