La orden ejecutiva firmada por Donald Trump este 29 de enero de 2026 constituye una escalada significativa en la política estadounidense hacia Cuba. Con mirar el fundamento legal donde Trump invoca la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA) y la Ley de Emergencias Nacionales (NEA) es fácil darse cuenta de la gravedad del asunto.
Aaron Osoria

Este marco legal otorga al presidente estadounidense facultades extraordinarias para regular transacciones económicas y comerciales en respuesta a amenazas consideradas “inusuales y extraordinarias” que tienen su origen, total o parcialmente, fuera del territorio estadounidense. En el régimen deben estar muy preocupados, y con razón, aunque como siempre, lo peor se lo lleva el pueblo.
La arquitectura jurídica de la orden ejecutiva se sustenta en tres pilares
Primero, la declaración formal de emergencia nacional respecto a Cuba, determinando que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos”.
Esta declaración activa automáticamente un conjunto de autoridades presidenciales que permiten imponer restricciones económicas sin necesidad de aprobación legislativa adicional, aunque el Congreso mantiene teóricamente la facultad de revocar la emergencia mediante resolución conjunta (sujeta a veto presidencial).
Segundo, el establecimiento de un sistema de aranceles ad valorem adicionales sobre bienes importados a Estados Unidos desde cualquier país que “directa o indirectamente venda o provea petróleo a Cuba”.
La definición de “indirectamente” incluye explícitamente ventas a través de intermediarios o terceros países “con conocimiento de que dicho petróleo pueda ser provisto a Cuba”, según determinación del Secretario de Comercio. El término “petróleo” abarca tanto crudo como productos petroleros refinados.
Tercero, un mecanismo de implementación multiagencial donde el Secretario de Comercio determina si un país extranjero vende o provee petróleo a Cuba, informa al Secretario de Estado, y este último —en consulta con los Secretarios del Tesoro, Comercio, Seguridad Nacional y el Representante Comercial— recomienda al presidente si debe imponerse un arancel adicional y en qué magnitud.
El presidente retiene la decisión final sobre la imposición de aranceles, creando un proceso deliberadamente discrecional que maximiza la presión diplomática sobre potenciales proveedores. Esto, aunque audaz, no deja de ser peligroso…
La orden ejecutiva incluye cláusulas de modificación que permiten a Trump ajustar las medidas en tres escenarios: en respuesta a información adicional o circunstancias cambiantes, si un país extranjero toma represalias contra Estados Unidos, o si Cuba o un país afectado toma “pasos significativos para abordar la emergencia nacional” y se alinea con Estados Unidos en materias de seguridad nacional y política exterior.
Esta última cláusula establece implícitamente las condiciones para la suspensión. Cambio de conducta política del gobierno cubano o colapso del régimen.
Las cinco amenazas que justifican esta orden ejecutiva para Cuba
El documento presidencial articula cinco categorías de amenazas que Cuba supuestamente representa.
Cooperación militar e inteligencia con adversarios estratégicos
La más evidente y provocativa por parte del régimen cubano. La orden acusa a Cuba de albergar “adversarios peligrosos de Estados Unidos” y permitirles establecer “capacidades militares y de inteligencia sofisticadas” que “amenazan directamente la seguridad nacional”. Específicamente menciona lo siguiente.
Rusia: La orden afirma que Cuba “alberga la instalación de inteligencia de señales más grande de Rusia en el extranjero”, refiriéndose a la base de Lourdes, que “intenta robar información sensible de seguridad nacional”. Históricamente, esta instalación operó desde 1962 hasta su cierre oficial en 2002 bajo Putin.

Reportes de 2014 sugirieron su reapertura tras la anexión de Crimea, y evidencia reciente indica reactivación parcial con posible participación china desde 2019. En octubre de 2025, Rusia y Cuba ratificaron un acuerdo intergubernamental de cooperación militar que establece un marco legal para intercambios de especialistas militares, ejercicios conjuntos y coordinación en seguridad.
China: La orden acusa a Cuba de “continuar construyendo profunda cooperación de inteligencia y defensa con la RPC”. Reportes de inteligencia de 2023 indicaron que China podría operar instalaciones de escucha electrónica en Cuba, posiblemente compartiendo la infraestructura de Lourdes.
El presidente Xi Jinping visitó Cuba en 2014 y 2016, y China reactivó Lourdes junto con tres instalaciones adicionales de inteligencia en Cuba en 2019, según el Lansing Institute.
Irán, Hezbollah y Hamas: La orden afirma que Cuba “da la bienvenida a grupos terroristas transnacionales como Hezbollah y Hamas, creando un entorno seguro para que estos grupos malignos puedan construir lazos económicos, culturales y de seguridad en toda la región e intentar desestabilizar el Hemisferio Occidental”.
Investigaciones del American Enterprise Institute (2022) documentaron redes de Hezbollah en más de 12 países latinoamericanos, con más de 80 operativos identificados, particularmente en Brasil, Venezuela, Argentina y Chile. El informe del Atlantic Council (2020) detalla el nexo Maduro-Hezbollah, donde redes libanesas-venezolanas-colombianas proporcionan apoyo logístico a actividades ilícitas de Hezbollah y facilitan una base logística en Venezuela.
Tras la intervención estadounidense en Venezuela en enero de 2026, analistas israelíes advirtieron que la captura de Maduro afectaría negativamente las rutas de financiamiento y capacidades operativas de Hezbollah en América Latina.
Sinceramente, lo de Cuba por acá no está nada claro, pero del régimen castrista nada se puede descartar.
Apoyo a adversarios hemisféricos

La orden acusa a Cuba de proporcionar “asistencia de defensa, inteligencia y seguridad a adversarios en el Hemisferio Occidental, intentando frustrar las sanciones de Estados Unidos e internacionales diseñadas para hacer cumplir la estabilidad de la región”.
Esta acusación se refiere principalmente al papel de Cuba en sostener al régimen de Maduro en Venezuela. En la operación estadounidense “Resolución Absoluta” del 3 de enero de 2026, murieron 32 cubanos (militares y oficiales de inteligencia) cercanos a la estructura íntima de Maduro.
Fuentes ucranianas estiman que entre 20.000 y 25.000 cubanos se han unido al ejército ruso desde 2022 para combatir en Ucrania, aunque el gobierno cubano niega reclutamiento oficial. Hay pruebas y relatos al respecto, muchos cubanos tienen conocidos que han marchado a la guerra de Ucrania, y más nunca se ha sabido de ellos…
Terrorismo de Estado y desestabilización regional
El documento afirma que “el régimen comunista cubano apoya el terrorismo y desestabiliza la región a través de la migración y la violencia”. Esta narrativa conecta las salidas masivas de cubanos con una estrategia deliberada de desestabilización. Entre 2021 y 2025, aproximadamente 2,75 millones de cubanos abandonaron el país —casi un cuarto de la población—, con flujos que se redistribuyeron desde Estados Unidos hacia Brasil (34.909 solicitudes de asilo enero-octubre 2025), México (28.700 solicitudes enero-septiembre 2025), y otros países latinoamericanos.
Violaciones de derechos humanos
Clara y manifiesta, cada vez más intensa y normalizada en un país totalmente hundido. La orden describe un patrón sistemático de represión. “El régimen comunista persigue y tortura a sus oponentes políticos, niega al pueblo cubano la libertad de expresión y prensa, se lucra corruptamente de su miseria y comete otras violaciones de derechos humanos”. Cita ejemplos específicos como represalias contra familias de prisioneros políticos, acoso a fieles religiosos, bloqueo de asociación civil, prohibición de prensa libre y censura en internet.
El historiador cubano Alexander Hall Lujardo denunció en noviembre de 2025 “violación de derechos” y “persecución política” por parte de la Seguridad del Estado debido a sus “posiciones críticas de izquierda”.
Difusión ideológica comunista
El documento concluye afirmando que “el régimen cubano continúa difundiendo sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el Hemisferio Occidental, amenazando la política exterior de Estados Unidos”. Esta retórica evoca narrativas de Guerra Fría, enmarcando a Cuba como vector ideológico que contamina la región.
Aquí viene un detalle crucial y es que ninguna de estas acusaciones incluye evidencia específica o documentación verificable en el texto de la orden ejecutiva. Algunas son más evidentes que la salida del sol cada día, pero otras permiten abrir interrogantes para cualquiera que pretenda molestar las intenciones de Trump y su círculo político.
La formulación se basa en afirmaciones categóricas sin citas de inteligencia, reportes clasificados o análisis independientes. La arquitectura retórica prioriza la construcción de un narrativo de amenaza existencial sobre la fundamentación empírica. Hablar sin demostrar es algo muy común del trumpismo, aunque es este caso, 4 de las 5 causas son relativamente fáciles de demostrar. Si cuando no tienen nada hacen lo que se les canta, imagínense ahora con suficientes argumentos verificables…
El problema legal: ¿puede Trump hacer esto?

El uso de IEEPA para imponer aranceles comerciales es jurídicamente controvertido y carece de precedente claro. Aunque ampliamente citado como precedente, el arancel de importación del 10% impuesto por el presidente Nixon en 1971 durante una emergencia de balanza de pagos se basó en autoridades comerciales derivadas de acuerdos internacionales, no en poderes de emergencia.
En 2025, la Corte de Apelaciones del Circuito Federal, en una decisión 7-4, dictaminó que IEEPA no autoriza al presidente a imponer aranceles generalizados del tipo que Trump implementó ese año bajo los llamados “aranceles recíprocos” y “aranceles de tráfico e inmigración”.
La mayoría concluyó que aunque IEEPA otorga al presidente autoridad significativa para “regular” importaciones en respuesta a una emergencia nacional declarada, no incluye “autoridad tan amplia para imponer aranceles de la naturaleza de los Aranceles Recíprocos y de Tráfico”. O sea, no puedes hacer lo que te da la gana, señor Trump, eso no es ser presidente.
El tribunal señaló que los aranceles eran “ilimitados en alcance, monto y duración”, y que interpretar la IEEPA para autorizarlos violaría la “doctrina de cuestiones mayores”, que requiere autorización congresional clara antes de que el presidente pueda emprender acciones de vasta significación económica y política.
Pero la orden ejecuta sobre Cuba…

Ahora viene lo interesante, porque la orden ejecutiva sobre Cuba presenta características potencialmente distintas de los aranceles generalizados invalidados.
Primero, focalización geográfica: es un arancel dirigido específicamente a países que comercian petróleo con Cuba.
Segundo, conexión con amenaza de seguridad nacional específica: vincula los aranceles a una emergencia declarada respecto a un país concreto (Cuba) y una actividad específica (suministro de petróleo).
Tercero, precedente de sanciones secundarias: IEEPA ha sido utilizada extensamente para imponer sanciones secundarias —medidas que penalizan a terceros por comerciar con entidades sancionadas— particularmente contra Irán, Corea del Norte y anteriormente contra Cuba.
La cuestión jurídica central será si los tribunales interpretan este sistema de aranceles como una extensión legítima de sanciones secundarias bajo IEEPA, dado el precedente de uso contra Irán y otros, o como un arancel comercial disfrazado que requiere autorización congresional explícita bajo la doctrina de cuestiones mayores, o como una medida híbrida que requiere análisis caso por caso según la magnitud de los aranceles impuestos.
La orden incluye una cláusula de separabilidad (Sección 10) que establece que si alguna disposición es invalidada, el resto permanecerá en efecto, sugiriendo anticipación de desafíos legales.
El contexto: Cuba al borde del abismo
Para comprender el impacto de la orden ejecutiva, es esencial mapear la crisis estructural que Cuba atraviesa desde 2016, agravada exponencialmente desde 2020.
El colapso energético: el talón de Aquiles
Cuba enfrenta la crisis eléctrica más severa desde el colapso del bloque soviético en 1991. La isla necesita aproximadamente 110.000 barriles de petróleo diarios para operar su sistema eléctrico y economía, pero solo “produce” 40.000 barriles de crudo pesado, adecuado únicamente para termoeléctricas. Esto la hace dependiente de importaciones para el 64% de su consumo petrolero como mínimo.
Venezuela, históricamente el proveedor dominante, suministraba un promedio de 96.000 barriles diarios en 2011, pero en 2025 redujo sus envíos a solo 9.528 barriles diarios (34% de las importaciones cubanas). El último cargamento venezolano llegó en noviembre de 2025. El grifo de los parásitos se diezmó abruptamente.
La intervención estadounidense en Venezuela el 3 de enero de 2026 eliminó por completo esta fuente, ya que Washington ahora controla las exportaciones petroleras venezolanas.
México emergió en 2025 como el principal proveedor, suministrando un promedio de 12.284 barriles diarios (44% de las importaciones), un aumento del 56% respecto al año anterior. Entre octubre de 2024 y noviembre de 2025, las exportaciones petroleras mexicanas a Cuba totalizaron 1.106 millones de dólares, equivalente al 57% de todo el petróleo que México había exportado a Cuba desde 1993.
Sin embargo, Pemex canceló un envío programado para mediados de enero de 2026 bajo presión estadounidense, y reportes indican vigilancia de drones estadounidenses sobre rutas del Golfo de México utilizadas por tanqueros que transportan combustible mexicano a Cuba. Jaque mate.
Rusia envió aproximadamente 1,2 millones de barriles en 2025 como asistencia humanitaria, pero la logística atlántica hace estos envíos económicamente insostenibles. El comercio bilateral total Rusia-Cuba en 2024 apenas superó los 500 millones de dólares, reflejando la limitada capacidad rusa para reemplazar a Venezuela, además de no tener ningún interés en hacerlo y maniobrando además en su guerra infinita contra Ucrania.
Irán y Argelia han explorado esquemas de trueque (combustible por servicios médicos, farmacéuticos o níquel). En julio de 2025, La Habana y Teherán firmaron un memorándum cubriendo hasta 20.000 barriles diarios, una fracción de los volúmenes anteriores. Estos acuerdos también conllevan riesgo constante de sanciones secundarias, limitando su confiabilidad. Nada está claro.
Aquí viene un dato al que le debes prestar atención. En enero de 2026, Cuba recibió solo aproximadamente 84.900 barriles de petróleo (un envío desde México), promediando aproximadamente 3.000 barriles diarios, mientras que en 2025 importó más de 37.000 barriles diarios. Sumando este envío a las reservas de aproximadamente 460.000 barriles a inicios de año, los analistas de Kpler calculan que las reservas durarán solo 15-20 días.
Apagones masivos y colapso del sistema
La escasez de combustible ha paralizado la generación eléctrica. El Ministro de Energía, Vicente de la O Levy, reconoció en diciembre de 2025 que 2026 será “un año difícil” con solo mejora “ligera”, y que aunque habrá “más generación”, jamás se eliminarán los apagones. Esto antes de ver a maduro tras las rejas en Nueva York. Ahora podrás imaginarte el augurio nefasto que le espera a la isla en ese sentido.
Las regiones fuera de La Habana sufren apagones superiores a 20 horas diarias, y en algunos casos hasta 40 horas ininterrumpidas. Inhumano, criminal, trsitísimo.
El ministro calculó (digámoslo así) que el sistema tiene más de 3.200 MW “técnicamente disponibles” (sumando generación termoeléctrica, distribuida, solar fotovoltaica y gas), cifra que se aproxima a la demanda, pero es insuficiente para garantizar continuidad del servicio ante las persistentes limitaciones en el suministro de combustible.
El gobierno planea incorporar cuatro unidades termoeléctricas en mantenimiento mayor y alcanzar 1.000 MW de capacidad instalada en parques solares con cooperación china (solo 33 de 50 parques planificados están operativos). Aun así, todo es más venta de comercial político que realidad concreta.
Desastre económico: contracción y estanflación
La economía cubana ha experimentado contracción sostenida: -1,9% en 2023, -1,1% en 2024, proyección de -1,5% en 2025, y estancamiento de 0,1% en 2026. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) identifica a Cuba y Haití como las únicas dos economías regionales en recesión.
La inflación oficial se sitúa en aproximadamente 24% anual, pero el índice de precios al consumidor subestima significativamente la inflación real, ya que excluye los mercados informales, que es el verdadero. El economista Pedro Monreal documentó un aumento mensual de inflación de 2,06% en enero de 2025, equivalente a una tasa anualizada de 27,7%. Desde finales de 2023, la inflación se ha mantenido entre 20% y 32%, “contradiciendo marcadamente las narrativas oficiales de progreso en el control de precios”.
Hemorragia demográfica: éxodo y envejecimiento
La crisis migratoria 2021-2025 no tiene paralelo en la historia cubana, superando incluso los episodios mayores del siglo XX (Mariel 1980, crisis de balseros 1994). Aproximadamente 2,75 millones de cubanos han abandonado el país desde 2020 —casi un cuarto de la población de 11,1 millones—, ocurriendo en un contexto de balance migratorio negativo que se remonta a las décadas de 1930 y 1940.
Léelo de nuevo: Cuba pierde entre 250.000 y 350.000 habitantes anualmente debido a los efectos combinados de migración neta negativa y balance natural negativo (más muertes que nacimientos), proyectando una población de entre 6 y 8 millones de personas para 2050-2100 en los escenarios más conservadores.
Implicaciones para Cuba con esta orden ejecutiva: el estrangulamiento sector por sector
Bajo todo ese escenario surrealista y distópico, Trump llega como el verdugo que arremete contra el condenado moribundo.
Asfixia energética inmediata
La orden ejecutiva golpea directamente el cuello de botella más crítico de la economía cubana: el suministro de petróleo. México, el principal proveedor actual, enfrenta una encrucijada imposible. Si mantiene los envíos, arriesga represalias comerciales de Estados Unidos justo cuando se aproxima la revisión 2026 del tratado USMCA (Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá). Si cede a la presión estadounidense y detiene los envíos, se profundiza la catástrofe humanitaria en Cuba, con riesgo de desencadenar un flujo migratorio masivo hacia el norte que México tendría que gestionar por vía cada vez más impensadas.
¿Cambio de régimen en 2026? Realismo vs fantasía
La administración Trump ha declarado explícitamente que busca un “cambio de régimen” en Cuba antes de que termine 2026. Los que han sufrido el castrismo saben que los dictadores cubanos son ante todos, cucarachas ideológicas; nunca la ponen fácil, aunque estamos ante un escenario nunca antes visto y en el momento de mayor debilidad de la paria comunista cubana.
Como siempre te digo, el régimen tiene capacidad demostrada para resistir presión extrema (Período Especial de los 1990s tras colapso soviético), pero la combinación actual de crisis energética, demográfica, alimentaria y migratoria es cualitativamente diferente y potencialmente insostenible.
Ante la orden ejecutiva, la preocupación real es del pueblo
La orden ejecutiva de Trump sobre Cuba constituye una apuesta de alto riesgo con objetivos ambiciosos: colapsar un régimen que ha sobrevivido como un quiste inamovible seis décadas de presión estadounidense, incluido el embargo más largo de la historia moderna. La estrategia identifica correctamente el punto de máxima vulnerabilidad cubana —dependencia energética— y aplica presión concentrada y sostenida.
La historia de regímenes autoritarios bajo presión externa sugiere que el resultado más probable es la resistencia prolongada con sufrimiento masivo de la población civil y adaptaciones pragmáticas del régimen (economía de guerra, alianzas con adversarios de Estados Unidos, represión intensificada).
Cuba podría consolidar su Estado fallido bajo consecuencias humanitarias o podría —bajo presión insostenible— negociar concesiones limitadas que permitan alivio parcial sin cambio fundamental de sistema político. Ningún escenario es prometedor, y preocupante quien sonríe con todo este panorama.
Para Cuba, esto significa años de privación severa, fragmentación social, y hemorragia alimenticia, independientemente de quién gobierne. La orden ejecutiva inaugura una fase cualitativamente nueva de confrontación que podría determinar el destino de Cuba en las próximas décadas.
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Arquitecto, profesor y escritor, fundador de Fdh Journal. Dedicado al análisis político, deporte, cultura y filosofía práctica. Promotor de la consigna “pensar como entretenimiento”.


