2026 no es un año cualquiera para el cine, no… Hollywood negocia con su propio pasado mientras intenta justificar su presente. Las diez películas que vienen a continuación no son “las mejores” ni “las más taquilleras” en sentido estricto. Son las que aparecen una y otra vez en las listas de Rotten Tomatoes, Variety, Time, IndieWire, en los foros de Reddit, en los canales cinéfilos de YouTube, en las conversaciones de quienes siguen esto con atención. Son señal de lo que la industria cree que importa, lo que el público desea, y lo que los autores todavía pueden hacer dentro de un sistema de franquicias que parece inflexible pero que, si prestas atención, aún tiene grietas de verdad y reivindicación.
Estas son las diez películas más esperadas del año.
Aaron Osoria

The Odyssey de Christopher Nolan: el evento del año
Dentro de esta lista de diez películas, esta posiblemente sea la más intrigante. The Odyssey se estrena el 17 de julio de 2026 en formato IMAX 70mm, que es tanto como decir que Nolan ha vuelto a hacer lo que le da la gana. Que no cambie nunca por favor.
Esta película aparece en la cabeza de casi todas las listas por una razón muy simple: es el evento de cine de autor más ambicioso del año. No es spinoff, no es remake, no es secuela número diecisiete de nada. Es la adaptación de un clásico literario occidental fundamental, realizada por uno de los últimos cineastas que mantiene poder de negociación absoluto con los estudios, filmada en el formato más exigente del cine moderno. Un formato, por cierto, que casi nadie se atreve a tocar. Hay muchas ansias de reconciliación con lo divino, lo glorioso, lo valeroso, lo humano, aspectos que hoy se ausentan más que la justicia propia, lo cual es mucho decir…

Nolan ha declarado que la Odisea es “la matriz de todos los relatos sobre retorno, culpa y redención imposible”. Traducido a su lenguaje fílmico, eso significa fragmentación temporal, montaje paralelo y obsesión con el tiempo como materia narrativa. Esto no va a ser una película de aventuras al uso sino un ensayo sobre trauma posbélico disfrazado de épica homérica.
Un cineasta de 54 años, en la cúspide de su carrera, apostando a que el público adulto sigue siendo base de público de cine, no solo de streaming y redes sociales, es una apuesta arriesgada. Pero si alguien puede darse el lujo de hacerla, es Nolan.
Estamos ante el regreso del cine de época y literario como vehículo legítimo para presupuestos de 250 millones de dólares o más. Esto plantea una pregunta metafílmica fascinante:
¿puede el cine mantener coherencia emocional cuando adapta textos de 2.800 años de antigüedad?
The Odyssey es el primer film del año donde se espera que un director gane el control creativo absoluto mientras Marvel, Star Wars y las IP de videojuegos dominan el calendario. Si funciona, valida un modelo: los autores aún pueden hacer cine de escala épica. Si no funciona, señala el fin de esa posibilidad. Simple.
Avengers: Doomsday como el último cartucho de Marvel

Avengers: Doomsday llega el 18 de diciembre de 2026 con los Russo Brothers de vuelta al mando. Endgame cerró en 2019 un ciclo de 11 años y 23 películas. Los Russos regresan ahora para manejar el colapso del siguiente ciclo: la “Saga del Multiverso” ha sido, seamos honestos, un desastre crítico y comercial relativo comparado con las fases 1 a 3. Doomsday es el intento último de Marvel Studios de recuperar control narrativo.
Que una película de súperheroes esté en este rango de diez películas puede sorprender a algunos, no tanto a otros.
La película reúne a X-Men, Fantastic Four, Avengers originales, nuevos Avengers y prácticamente todo nodo del MCU que siga en pie. Es ingeniería industrial de storytelling: cómo mantienes coherencia cuando tienes más de 50 personajes en pantalla. La respuesta probablemente sea “no puedes”, pero van a intentarlo de todas formas.
Lo interesante aquí es que Robert Downey Jr. regresa como Doctor Doom. Ajá, el héroe de 11 años se convierte en el antagonista. Es operación meta donde Marvel apuesta a que la nostalgia del público hacia Tony Stark pueda funcionar en sentido inverso. Redentor convertido en tirano. No es mala idea, aunque esté completamente desesperada…
Si Marvel Studios falla aquí, el cine de superhéroes entra en crisis terminal. Si triunfa, valida un modelo que ha perdurado una década bajo la IP como ficción infinita, donde “cierre” significa apenas pausa antes del siguiente ciclo.
Dune: Part Three o el cierre de Villeneuve

Otra de las diez películas con gran expectativa. Dune: Part Three también se estrena el 18 de diciembre de 2026. Denis Villeneuve es uno de los pocos directores que ha logrado hacer ciencia ficción seria, visualmente hermosa y narrativamente compleja dentro del sistema de estudios. Dune: Part One facturó 400 millones de dólares globalmente en 2021. Part Two solidificó en 2024 su posición como arquitecto de mundos cinematográficos.
Esta tercera parte adapta Dune Messiah, novela de Frank Herbert de 1969 considerada controvertida incluso entre fans. Es más política, menos épica, e insiste en que el poder es maldición. Villeneuve debe traducir eso sin perder público, lo cual es un ejercicio de equilibrismo narrativo de alto riesgo. Esto genera intriga, sumado a las buenas sensaciones de las primeras dos partes y la secuela de la serie. El pastel está servido, y se espera que esta sea la cereza…
Yendo más allá, está en juego la legitimación de la ciencia ficción literaria como vehículo para épicas de cine, un desenlace narrativo sin “victoria heroica” clásica, y la consolidación de Villeneuve como auteur dentro de franquicia. Su firma estilística —composición pictórica, escala monumental, silencio como técnica narrativa— se mantiene reconocible a lo largo de tres películas, lo cual no es poca cosa. De las diez películas, esta tiene el ciclo más largo.
Dune: Part Three es el cierre de una trilogía, una época de Villeneuve, y posiblemente una cierta idea de qué es ciencia ficción en cine. En las listas críticas aparece siempre en el top 3 de las diez películas porque hay respeto reverente por lo que ha logrado. Y ese respeto está más que justificado.
Disclosure Day: la probable despedida de Spielberg
Disclosure Day se estrena el 12 de junio de 2026. Steven Spielberg tiene 79 años y esta puede ser su última película de ciencia ficción grande. Es el regreso a un tema que lo obsesiona desde Close Encounters of the Third Kind en 1977: el contacto extraterrestre como espejo de nuestras propias obsesiones.
La película se centra no en los alienígenas sino en la reacción humana: política, religiosa, mediática. Es meditación sobre cómo las sociedades procesan verdades insoportables. Spielberg en modo ensayista, no en modo espectáculo puro.

Hay urgencia emocional aquí. Es posiblemente la última oportunidad de ver a Spielberg trabajar a escala épica. Los medios la valorizan no solo por calidad anticipada sino por significado histórico. Spielberg es figura fundadora del blockbuster moderno poniendo punto final a su propia era. Confianza estatal versus desconfianza ciudadana: tema de 2026 encapsulado en narrativa de contacto. Es imposible que este título no esté entre las diez películas más esperadas.
Si prestas atención a cómo se habla de esta película, notarás que hay algo más que anticipación. Hay ceremonialidad. Disclosure Day importa porque cierra un ciclo generacional del cine estadounidense.
Narnia de Greta Gerwig: el experimento Netflix

Narnia: The Magician’s Nephew llega a finales de 2026, probablemente noviembre o diciembre, en Netflix con exhibición teatral buscada. Greta Gerwig, directora de Barbie que facturó 1.400 millones de dólares globalmente, se acerca a Las Crónicas de Narnia en una película que Netflix quiere como evento cinematográfico.
No estaba del todo claro si “merece” estar en la lista de las diez películas más esperadas, pero a fin de cuentas…
Es un cruce de IP clásica, directora de prestigio y pregunta cultural gigantesca: ¿quién interpreta a Narnia en 2026? Gerwig ha declarado que busca “rock and roll”, lo que sugiere reinvención tonal radical del material de C.S. Lewis, históricamente asociado a discursos conservadores y cristiandad institucional.
Lo que está en juego es la relectura de canon clásico desde la sensibilidad progresista, con Netflix como productor de “eventos” cinematográficos y no solo de contenido plataforma, y Gerwig como auteur dentro de una mega-franquicia. La pregunta es si mantiene su voz o la absorbe la máquina. Tras Barbie, que logró ser subversiva y comercial a la vez, hay expectativa razonable de que pueda hacerlo de nuevo.
Aparece en listas críticas no solo por ser Narnia —IP masiva— sino por la propia Gerwig —autora validada—. Es un caso de estudio sobre cómo la industria intenta preservar autoría mientras opera dentro de la lógica de franquicia. De las diez películas, quizás sea la que tiene mayores reservas, o menores expectativas.
Toy Story 5: la elegía de Pixar

Toy Story 5 se estrena el 19 de junio de 2026, dirigida por Andrew Stanton. Pixar ha explorado siempre la obsolescencia, pero esta película es una meditación radical sobre qué significa ser un juguete cuando los niños tienen acceso ilimitado a contenido digital. Es llamativo, aunque no deja de ser obvio. El rival de Woody no es otro juguete sino la realidad que lo vuelve innecesario. Lo sutil y evidente a veces es lo más poderoso. Pixar apuesta por evidenciar algo que se ha normalizado pero no deja de ser duro.
Stanton dirigió Wall-E en 2008, que es posiblemente la película más melancólica que Pixar ha hecho. Toy Story 5 repite esa sensibilidad de no celebración. Es reflexión sobre descarte generacional en un capitalismo tardío y sobre vínculos afectivos con objetos en la era de saturación digital. No cabe dudas que tiene un lugar especial dentro de las diez películas más esperadas del año por su historial y peso simbólico.
Que entre las diez películas más pronunciadas de 2026 aparezca una de “muñes” habla del trabajo espectacular de esta saga.
Está en las listas de medios generalistas como “película familiar del año”, pero los críticos cinéfilos la ubican junto a The Odyssey porque detectan sofisticación emocional. Es una película que funciona en múltiples registros, lo cual es marca distintiva de Pixar cuando opera en su mejor nivel.
Spider-Man: Brand New Day

Spider-Man: Brand New Day llega el 31 de julio de 2026, dirigida por Destin Daniel Cretton. Después de No Way Home en 2021 —épica multiversal que prácticamente agotó la tinta de Peter Parker— la pregunta es si un personaje puede sostenerse como protagonista de historias pequeñas.
Brand New Day promete un retorno a escala humana con la típica condicionante social de universidad, precariedad económica y crimen local. Cretton dirigió Shang-Chi y The Sympathizer, y es un director que entiende la intimidad dentro de acción. Esto puede ser exactamente lo que esta película necesita. Hubo dudas si este filme entraba en la lista de diez películas o no, pero Tom y la incorporación en el elenco de una figura fresca le subió bastante el tono.
The Devil Wears Prada 2: la autopsia del glamour editorial

The Devil Wears Prada 2 se estrena el 1 de mayo de 2026, dirigida por David Frankel. Veinte años después, Miranda Priestly retorna a un ecosistema que ya no la obedece. La secuela no es una nostalgia sino un comentario sobre la institución en colapso: el imperio editorial de revistas de moda se desmorona bajo la presión digital. Interesante…
El casting refuerza la sensación de “acontecimiento”: Meryl Streep, Anne Hathaway, Emily Blunt, Kenneth Branagh, Lucy Liu. Es una película que atrae público adulto, crítica y medios de cultura. Estaremos presenciando el poder carismático versus el poder algorítmico, y cómo las instituciones icónicas negocian su propia obsolescencia.
Aparece bien alto en listas de medios de cultura —Variety, The Guardian, revistas de moda, TimeOut— no solo como entretenimiento sino como documento de época. Es una película que “dice algo” sobre el presente, lo cual es raro en secuelas de este tipo y por eso casi con seguridad es top 3 dentro de este rango de diez películas.
The Mandalorian and Grogu: Star Wars en cines de nuevo

The Mandalorian and Grogu se estrena el 22 de mayo de 2026. Lucasfilm ha decidido que la cuarta temporada de The Mandalorian se convierte en película de cine. Es una inversión simbólica importante con Disney+ “elevando” el contenido de streaming a teatro. Es dirigida por David Filoni.
La trama sigue a Din Djarin y Grogu en la galaxia post-imperio, con Rotta —hijo de Jabba— como pieza clave. Es la conexión directa entre las series de los 2020 y la trilogía original de 1977-1983.
Aparece en las listas de medios pop —Entertainment Weekly, The Verge, Variety— como “evento Star Wars del año”. Figura alto porque hay escasez de Star Wars en los cines post-Rian Johnson. Esta es la “vuelta” esperada y sabemos la cantidad de fanáticos que acarrea. Obvio que estaría en las listas de las diez películas más esperadas.
Werwulf: el terror de Robert Eggers

Werwulf se estrena el 25 de diciembre de 2026. Robert Eggers —director de The Witch, The Lighthouse, The Northman, Nosferatu— hace una película medieval en inglés antiguo, hablada por actores con acento de período. No es horror gore sino folk horror histórico: el monstruo como exteriorización de las culpas comunitarias.
Es la película de terror más lingüísticamente ambiciosa del año. El idioma como construcción de realidad ya la hace apetecible para entrar en esta lista de las diez películas más esperadas. Es el horror como espacio legítimo para la experimentación formal, la arqueología visual mediante la reconstrucción del período a través del lenguaje, y el monstruo como espejo social, no como amenaza física.
En las listas críticas —IndieWire, Hollywood Reporter, Letterboxd— aparece como “película de horror más anticipada del año”. Dentro de estas diez películas es la única de terror, lo cual habla de cómo Roberts moldea la realidad del miedo, explorando espacios densamente maravillosos. Genera conversación en los círculos cinéfilos porque Eggers demuestra que el terror puede ser cine de autor legítimo, no simple entretenimiento chatarra. Y lo hace sin concesiones. Más que lógico su “intromisión” dentro de las diez películas de este año.
Qué dicen estas diez películas sobre 2026
Si observas el conjunto sin sesgo, emergen tres patrones claros. Primero, los autores mayores en despedida o consolidación: Nolan, Spielberg, Villeneuve, Eggers. Estos cineastas no están reemplazando las franquicias sino utilizándolas como vehículos para las preocupaciones de toda la vida. Tiempo, trauma, poder, monstruosidad.
Segundo, la nostalgia como dolor. The Devil Wears Prada 2, The Mandalorian and Grogu, Toy Story 5 no celebran el pasado sino que lo lamentan. Funcionan como elegías: esto fue, no volverá así.
Tercero, la crisis de hegemonía. Tanto Avengers: Doomsday como Spider-Man: Brand New Day revelan la ansiedad de Marvel sobre la saturación narrativa. ¿Cómo sostienes un universo que se ha expandido hasta la inconsistencia? La respuesta es el colapso y el reinicio por un lado, el retroceso escalar por el otro.
2026 no es un año de innovación, sino de renegociación. Los autores de primer nivel intentan mantener el control dentro de máquinas industriales enormes. Por otro lado, los públicos buscan sinceridad emocional disfrazada de espectáculo. Y los estudios, bueno, los estudios apuestan a que el “evento” sigue siendo moneda válida en la era del streaming infinito, pero sin perder la valoración monetaria que hoy compete al sistema de plataformas. Dinero, a fin de cuentas, pero con un intento de volver a espectros más “artísticos”.
Estas diez películas son la geografía del combate por lo que el cine significa ahora. ¿Es arte? ¿Es industria? ¿Es ambas cosas a la vez? 2026 no responde la pregunta, no… solo la hace cada vez más evidente. Y eso, honestamente, ya es bastante.
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Arquitecto, profesor y escritor, fundador de Fdh Journal. Dedicado al análisis político, deporte, cultura y filosofía práctica. Promotor de la consigna “pensar como entretenimiento”.


