Milan 1-0 ante Lecce con cañonazo del tanque alemán

El Milan ganó 1-0 al Lecce con un marcador engañoso. No porque el Milan no mereciera ganar, que sí lo merecía, sino porque la superioridad fue tan abrumadora que pudo —debió— terminar 3-0. Pero bueno, aquí estamos, celebrando un gol de Niclas Füllkrug al minuto 75 que finalmente rompió el cerrojo. Un gol de cabeza certero tras un centro perfecto de Alexis Saelemaekers, el mejor en cancha para muchos medios.

Aaron Osoria

Milan 1-0 Lecce gol de Niclas Füllkrug

El Milan sigue en persecución

Este triunfo permite al Milan seguir la estela del Inter en la lucha por el Scudetto, evitando que la brecha se amplíe en esta jornada 21. Una prueba de madurez táctica para el conjunto de Massimiliano Allegri, que necesitaba otro apronte en su modelo de juego. Cumplió, aunque el resultado es el mismo, y pareciera ya un espíritu deportivo impregnado en el técnico italiano. 1-0, sufrimiento, y a casita con los 3 puntos. Yo digo que fue una prueba de paciencia, también.

alineaciones Milan-Lecce

Los números no mienten (aunque el Milan sí falló)

El marcador corto no es tan engañoso si no se analiza la calidad de las ocasiones generadas. El Milan dominó el flujo del juego, pero se topó con una estructura defensiva muy compacta y, hay que decirlo, con un portero en estado de gracia sumado a varias inconsistencias en ataque.

Se vio un Milan propositivo y agresivo en ataque, presionando tras pérdida y muy encimado los primeros quince minutos del juego. Sin embargo, estuvo siempre errático en el pase final o de cara a puerta.

Milan finalizó con un 3.02 xG frente a un escaso 0.17 xG del Lecce. O sea, generó ocasiones con 17.7 veces más de probabilidad de gol que el Lecce. La conversión fue del 33%, cuando estadísticamente debió anotar tres goles. Luego, 1 gol en 18 tiros, con un 5.5% de conversión total. 5 ocasiones claras, solo 1 convertida, un 20% de efectividad. Números de “mala suerte”, o más bien, falta de pólvora.

La métrica de amenaza esperada Expected Threat (xT) subraya el peso de los laterales. Saelemaekers lideró este apartado, no solo por su asistencia a Füllkrug, sino por su capacidad para progresar el balón en el último tercio, generando un xT de 0.42 a través de centros y pases clave.

El Milan registró un 72% de posesión territorial en los últimos 25 metros (Field Tilt, Inclinación de Campo). El Lecce renunció completamente a la transición media, apostando por un bloque bajo que obligó al Milan a realizar 22 centros, de los cuales solo 5 fueron exitosos, incluyendo el del gol. No se juega de inicio con un delantero centro nato, y los centros, muchos, no tuvieron la suficiente precisión.

La posesión fue del 68.5% frente al 31.5% del Lecce, una brecha de 37 puntos porcentuales que evidencia la estrategia deliberada de Eusebio Di Francesco: ceder el balón, replegarse en bloque medio-bajo y defender con intensidad la zona de tres cuartos. El Milan completó 632 pases con 91% de precisión, mientras que el Lecce apenas intentó 313 pases con 75% de acierto.

La diferencia cualitativa radica en la progresividad de esos pases. El Milan no solo tuvo el balón, sino que lo utilizó en zonas de alta peligrosidad, penetrando sistemáticamente el último tercio defensivo contrario.

El cerrojo de Di Francesco y la resistencia de Falcone

posición media en la cancha Milan-Lecce

Eusebio Di Francesco planteó un 4-5-1 extremadamente estrecho. El objetivo era asfixiar a Rafael Leão y Christian Pulisic, obligándoles a jugar por dentro donde el tráfico era denso. Y funcionó, hasta cierto punto.

Pero el verdadero artífice de la “desesperación” rossonera hasta el último cuarto de juego fue Wladimiro Falcone. El portero del Lecce evitó lo que pudo ser un 3-0. Con 5 paradas críticas (3 de ellas dentro del área), su rendimiento fue el único factor que mantuvo al Lecce con vida hasta el tramo final. Le negó el gol a Ricci con una parada espectacular al minuto 70, salvó un milagro ante Pulisic (que en otra instancia no falla esa ocasión) al 67, y en el descuento le anuló par de ocasiones clamorosas a Nkunku (horrible el francés) en apenas tres minutos.

La solución: Füllkrug y el juego directo controlado

Cabezazo de Niclas Füllkrug en la victoria del milan ante lecce

Ante la falta de espacios, el Milan recurrió al “juego directo controlado”. La entrada de Füllkrug al minuto 72 en lugar de Pulisic fue el catalizador. Su capacidad para ganar duelos aéreos  descolocó a los centrales del Lecce, que hasta entonces habían controlado bien el juego a ras de suelo.

El alemán aportó exactamente lo que faltaba: presencia física, timing de cabezazo y finalización de área chica. Su gol al minuto 76 tras centro perfecto de Saelemaekers, ejemplifica el principio básico de que los equipos necesitan especializaciones posicionales, no solo talento genérico. Hizo exactamente para lo que fue contratado: finalizar jugadas siendo referente en el área. Una oportunidad clara, un gol.

Declaraciones después del partido

Allegri explicó después del partido lo que las estadísticas no siempre reflejan. Cuando habló de Rafael Leão, no se detuvo en la cantidad de acciones sino en la precisión quirúrgica:

“En la primera parte hizo tres movimientos verticales marcando la línea con mucha precisión. En la segunda mitad creó dos grandes jugadas para Pulisic y Rabiot. Todavía no está al 100% de su forma física, pero estas son las acciones de apoyo y generación que Rafa hace extremadamente bien.”

Ahí está la clave: aunque el volumen de regates pueda parecer modesto en el papel, lo que cuenta es la intencionalidad táctica de cada desmarque. Leão funciona como un imán que desordena líneas defensivas incluso cuando no toca el balón, y esos tres movimientos verticales que menciona Allegri probablemente valgan más que diez intentos de regate sin rumbo.

La posible titularidad de Niclas Füllkrug genera lecturas contradictorias si solo mirás las cifras, pero Allegri defendió su decisión desde otro ángulo:

“Niclas tuvo un problema en el pie, pero no se detuvo y eso demuestra un enorme deseo de su parte. Su actitud hoy logró transmitir vibras positivas a todo el resto del equipo en un momento que no era fácil.”

Las estadísticas no miden “vibras positivas”, pero ese intangible explicaría por qué el Milan mantuvo cohesión anímica incluso cuando el resultado estuvo en duda. Füllkrug anotó, sí, pero su valor principal fue psicológico: jugó con molestias y eso se transmitió como un mensaje al vestuario.

El caso de Samuele Ricci cierra una discusión táctica importante que viene en discusión hace meses. Allegri fue explícito al definir su rol:

“Hizo un gran partido hoy en el rol de mezzala. Es un jugador inteligente, hace coberturas, se conecta con facilidad con el regista y es muy bueno siendo vertical en cuanto ve el espacio libre para atacar.”

Esa descripción resuelve cualquier ambigüedad sobre su posición y explica cómo el Milan logró ese 78.5% de Field Tilt. Ricci es alguien que entiende cuándo retroceder para recibir y cuándo lanzarse al espacio. Nunca será espectacular, pero siempre va a cumplir. Su inteligencia posicional permitió que el equipo dominara territorialmente sin perder equilibrio defensivo.

Ratings del partido

Te dejo las valoraciones del partido, siempre en un consenso de media entre todos los medios especializados.

Mike Maignan 6.0 — Partido completamente inoperoso. No realizó ninguna parada durante los 90 minutos ya que el Lecce no logró ningún tiro a puerta.

Fikayo Tomori 6.0 — Actuación sólida pero sin brillar. Noo le generaron problemas significativos y defendió con orden y atención, aunque tuvo algunas imprecisiones al final del partido.

Matteo Gabbia 6.5 — El mejor de la defensa. Anuló completamente a Nikola Stulic en un duelo físico que prometía ser complicado. Estuvo presente en todas las acciones defensivas a balón parado y cerca de anotar en dos corners. Su lanzamiento largo perfecto para Saelemaekers en la jugada del gol fue clave.

Koni De Winter 6.0 — El más involucrado de los tres centrales en fase de posesión. Impreciso y falloso en el primer tiempo, mejoró notablemente en el segundo tiempo.

Alexis Saelemaekers 7.5 — El jugador más incisivo del partido. Intensidad y energía, constantemente buscando aperturas. Su asistencia para Füllkrug fue de altísimo nivel.

Samuele Ricci 6.5 — Trabajó mucho en amplitud para dialogar con Saelemaekers, mostró dinamismo y buena calidad en la circulación. Wladimiro Falcone le negó el gol con una parada espectacular al minuto 70 tras un disparo potente desde fuera del área. No destacó en nada extraordinario pero cumplió con solidez su rol de mezzala derecha.

Ardon Jashari 7 — Una de sus mejores actuaciones como titular y sin dudas el referente en el centro del campo. Dominó con intensidad, recuperó muchos balones y progresó muchísimo. Un par de pérdidas evitables que generaron cierto susto, nada que no se pueda pulir. Prestación completa mostrando sacrificio y crecimiento táctico.

Adrien Rabiot 6.5 — El líder del mediocampo no por juego, sino por personalidad y jerarquía. Utilizó su físico y timing de inserción para ganar casi todos los duelos. Acompañó constantemente a los atacantes y realizó trabajo defensivo que pasó desapercibido pero fue clave para mantener el orden.

Pervis Estupiñán 6.0 — Continuo y propositivo: atento en defensa, agresivo en ataque. Le faltó “producto final” pese a estar muy involucrado. Necesitaba una buena actuación.

Christian Pulisic 5.5 — Lejos de su mejor versión. Tras brillar toda la temporada vive un período de dificultades. Corre mucho, pero le faltó la precisión habitual bajo portería. Falcone le negó el gol al minuto 67. Actuación muy por debajo de sus estándares.

Rafael Leão 6 — Partido sin gran incidencia ofensiva. Mostró voluntad pero poca efectividad. Nunca disparó hacia Falcone. Pareció más amenazante cuando se abrió a banda, pero claramente no puede esprintar al 100% todavía. Par de pases claves que pudieron terminar en gol.

SUPLENTES

Ruben Loftus-Cheek (in 72′) 5.5 — Ingreso poco incisivo. No ayudó en la fase final y desperdició una gran ocasión.

Niclas Füllkrug (in 72′) 8.0 — Una oportunidad, un gol (100% de conversión). Gol de cabeza de verdadero centravanti al minuto 76, anticipando al primer palo con timing perfecto tras el centro milimétrico de Saelemaekers. Cambió el partido en apenas 4 minutos tras su ingreso. Prueba de que el Milan necesita un delantero de referencia contra bloques bajos.

Zachary Athekame (in 80′) 6 — Apenas 10 minutos en campo tuvo una buena galopada y estuvo agresivo al marcar en los minutos ante un Lecce algo encimado.

Luka Modrić (in 87′) 6.5 — Apenas 3 minutos de juego y da un pase exterior con el empeine para mandar a Nkunku solo frente al portero. Par de bloqueos en defensa. Cinco minutos de Luka bastan para hacer lo que otros jugadores de la Serie A no pueden en todo un partido.

Christopher Nkunku (in 87′) 5.5 — Falló dos ocasiones clamorosas en apenas 3 minutos. Parecía llevar 90 minutos corriendo. Desespera el francés.

ENTRENADOR

Massimiliano Allegri 6.5 — A 15 minutos de ser otro caso de puntos perdidos contra un equipo en zona de descenso. Sin embargo, merece crédito por preparar un plan de juego dominante y por saber el momento exacto de meter a Füllkrug para derribar la puerta. La sustitución valió tres puntos. Algunos critican el sistema, pero el equilibrio táctico funcionó.

Lo que viene

Este triunfo mantiene al Milan en la pelea por el Scudetto. La brecha con el Inter sigue ahí, manejable pero exigente. El calendario no da tregua y cada partido contra equipos de la zona baja es una trampa potencial. El Milan necesita encontrar más contundencia ofensiva, depender menos de la magia individual y generar más peligro desde la primera mitad.

Porque ganar está bien, pero ganar sufriendo contra el Lecce durante 75 minutos no es sostenible. La calidad está, las ocasiones se generan, pero la efectividad sigue siendo el talón de Aquiles. El Allegriball se sigue sosteniendo en el unocerismo, juegue como juegue (hasta da risa).

Resumen del partido

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