Los Globos de Oro 2026: un giro necesario

La 83.ª edición de los Globos de Oro, celebrada este 11 de enero en el Beverly Hilton de Los Ángeles, fue sin dudas una declaración de principios disfrazada de fiesta. Porque cuando Wagner Moura, actor brasileño, sube a recoger el premio a Mejor Actor en Drama y menciona que fue honrado por interpretar a un científico torturado por la dictadura en El agente secreto, algo está cambiando en la forma en que Hollywood decide qué historias merecen prestigio.

Aaron Osoria

globos de oro 2026 ganadores

El espectáculo de los Globos de Oro

La noche, conducida por segunda vez consecutiva por la comediante Nikki Glaser ―quien no dejó títere con cabeza en su monólogo―, dejó una cosa clara: el cine que está ganando es el que incomoda, el que deja cicatriz. Y eso, en tiempos donde el arte está bajo sospecha desde todas las trincheras políticas, no es poca cosa.

Paul Thomas Anderson se vuelve mainstream

paul thomas anderson globos de oro

Una batalla tras otra fue la gran triunfadora con cuatro estatuillas: Mejor Película de Comedia o Musical, Mejor Dirección, Mejor Guion para Paul Thomas Anderson, y Mejor Actriz de Reparto para Teyana Taylor. Cuatro premios que confirman que una película sobre migración, abusos de ICE, supremacismo blanco y la desintegración del proyecto estadounidense no solo es posible en Hollywood, sino que es premiable.

La película, adaptación libre de Vineland de Thomas Pynchon ―autor notoriamente difícil de llevar al cine―, actualiza la novela desde 1984 hacia el presente y un futuro cercano. Ha sido descrita por la crítica como “la primera película de gran presupuesto que cristaliza la locura de estar vivo ahora mismo”. Su éxito sugiere que hay apetito por un cine que no esquiva la complejidad política ni usa la farsa como herramienta decorativa, sino como bisturí.

Que terminara en la categoría de Comedia en lugar de Drama fue estrategia pura ―Warner Bros. sabía que competir contra Hamnet o Frankenstein sería más complicado―, pero funcionó. Paul Thomas Anderson se convirtió en el segundo cineasta en la historia de los Globos en ganar Dirección, Guion y Película en una misma noche. No está mal para alguien cuyo cine siempre ha sido considerado “demasiado”: demasiado largo, demasiado denso, demasiado incómodo.

Brasil entra a la conversación principal de los Globos de Oro

el agente secreto ganadora en los globos de oro

El doble triunfo brasileño ―Wagner Moura como Mejor Actor y El agente secreto como Mejor Película Internacional― representa algo más que premios. Es el primer brasileño en ganar como Mejor Actor en Drama en los Globos, el primer sudamericano en ganar Mejor Actor en Cannes. Una racha sin precedentes para un actor latino que llega en un momento particular de la historia brasileña.

Después de años de desfinanciación cultural bajo Bolsonaro ―quien disolvió el Ministerio de Cultura y convirtió a los artistas en “enemigos del pueblo”―, Lula ha implementado la mayor inversión pública en la historia del cine brasileño: 1.6 mil millones de reales (289 millones de dólares) anunciados en 2024 para el sector audiovisual. El mismo Wagner Moura fue víctima de esa represión: su película debut como director, Marighella (2019), sobre un líder guerrillero afrobrasileño, fue bloqueada económicamente y recibió amenazas de muerte constantes durante el rodaje.

Que ahora sea celebrado en Hollywood mientras Bolsonaro está en prisión por intento de golpe de Estado —más allá de que sea cierto o no— añade una dimensión política y simbólica que no se puede ignorar. Como dijo el propio Moura al recibir el premio: “Es hermoso, porque la extrema derecha en Brasil fue muy efectiva transformando a los artistas en enemigos del pueblo”. El arte como resistencia es literal en este caso.

Intentar reducir el arte a una práctica peligrosa casi puede considerarse un acto de guerra, sí. Hablo del arte de verdad, no de la vulgaridad simplona que ciertas tendencias contemporáneas intentan colocar en la poesía humana, y por la cual se llega a las situaciones pasadas, pero eso es para otro texto.

El triunfo de El agente secreto ―un thriller sobre memoria, trauma generacional y dictadura― por encima de favoritas europeas como Valor sentimental de Joachim Trier señala un cambio: Hollywood empieza a mirar al Sur Global no como exotismo, sino como centro narrativo. Ya era hora, si bien ponderaba desde hace año el reconocimiento de migajas.

Chloé Zhao regresa a casa

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Hamnet, ganadora de Mejor Película Dramática, marca el regreso de Chloé Zhao a su zona de confort tras el experimento fallido de Eternals para Marvel. Un desastre ya olvidado, y espero que para los fans, también. La directora, ganadora del Oscar por Nomadland (2020), vuelve al cine sobre los márgenes, pero esta vez explorando el duelo, la maternidad y la pérdida desde una perspectiva femenina. El premio en tos Globos de Oro es más que merecido.

La película reivindica a Agnes Shakespeare ―esposa del dramaturgo― como centro narrativo, alejándose del genio masculino para explorar cómo una mujer procesa la muerte de su hijo. Jessie Buckley, quien ganó como Mejor Actriz en Drama, construye una actuación que la crítica considera la mejor del año: “belleza casi onírica” sin caer en lo cursi.

Lo femenino, la complejidad debidamente naturalizada

Los Globos de Oro 2026 confirman una tendencia: Hollywood premia narrativas femeninas complejas, contradictorias y moralmente ambiguas. Ya era de alejarse del feminismo forzado y casi autoritario que, irónicamente, pregonaba lo que rechaza.

Las nominaciones dibujan un mapa emocional y político donde lo femenino ya no aparece como adorno o “arco de superación”, sino como conflicto principal desde el curso natural que le corresponde: deseo, ira, duelo, enfermedad, culpa, ambición, abuso, maternidad, poder… lo que es el se humano, a veces más, a veces menos.

El premio a Teyana Taylor como Mejor Actriz de Reparto por Una batalla tras otra es especialmente significativo: interpreta a Perfidia, una revolucionaria que dispara un rifle de asalto en su noveno mes de embarazo, manipula a un coronel racista enamorado de ella y traiciona a sus compañeros para salvar su pellejo.

Es un personaje que desafía todas las expectativas sobre maternidad, moralidad y protagonismo femenino. En su discurso, dedicó el premio a las “niñas morenas” que la veían desde casa.

Esta tendencia refleja lo que podríamos llamar “el derecho a no ser ejemplar”: las mujeres en la ficción pueden ahora mentir, desear, manipular, fallar sin que eso las descalifique como protagonistas. La industria está premiando personajes femeninos que son humanos, no símbolos.

Ahora, el triunfo repetido de Jean Smart (73 años) como Mejor Actriz en Serie de Comedia por Hacks es otro síntoma: el talento femenino no tiene fecha de caducidad, lo que caduca es la mirada que lo limita. Parte de las banalidades que hemos sufrido silenciosamente en los últimos años. Todo un suplicio.

Durante décadas, Hollywood marginó sistemáticamente a actrices mayores de 40 años a papeles de “madre de alguien” a menos que fueras Meryl Streep. Luego, se fue al otro extremo, ridiculizando muchas veces la masculinidad ¿Acaso todos los “hombres” son iguales o merecen el mismo trato? No creo. Culpar el sexo en una pantalla gigante donde millones de personas acuden con palomitas y soda me parecía cuanto menos, ridículo.

Pero… que ahora lideren narrativas complejas representa un cambio estructural en quién puede ser protagonista y cómo se debe realmente el protagonismo. También existe complejidad en los clichés, y los clichés existen, como los prejuicios y las tendencias. Sólo necesitas mirarte al espejo…

Otros ganadores de los Globos de Oro que importan

En televisión, The Pitt (HBO Max) ganó Mejor Serie Dramática y Noah Wyle se llevó el premio a Mejor Actor. El drama médico se impuso a favoritas como The White Lotus. Por otro lado, The Studio (Apple TV+), sátira sobre Hollywood protagonizada y creada por Seth Rogen, ganó como Mejor Serie de Comedia, con Rogen llevándose también el premio a Mejor Actor.

En series limitadas, Adolescence fue la gran triunfadora con cuatro premios, incluyendo Mejor Actor para Stephen Graham. Rhea Seehorn finalmente recibió reconocimiento de la industria por su papel en Pluribus, ganando como Mejor Actriz de Drama.

En cine, Timothée Chalamet ganó como Mejor Actor en Comedia/Musical por Marty Supremo, película sobre tenis de mesa. Rose Byrne se llevó el premio a Mejor Actriz en Comedia/Musical por Si pudiera, te daría una patada. Y Sinners de Ryan Coogler se llevó el premio al Logro Cinematográfico y de Taquilla, además de Mejor Banda Sonora para Ludwig Göransson.

La ceremonia también entregó por primera vez el Globo de Oro a Mejor Pódcast, que fue para Good Hang with Amy Poehler.

El contexto que no se puede ignorar en estos Globos de Oro

una batalla tras otra

No es coincidencia que las películas premiadas aborden migración, autoritarismo, memoria histórica y resistencia en un momento donde Estados Unidos vive tensiones migratorias extremas bajo políticas Trumpistas, y Brasil apenas sale de una situación complejamente peculiar. El arte está respondiendo, el verdadero arte.

Los Globos de Oro, sin embargo, funcionan como termómetro, no como canon. Históricamente no dictan los Oscar pero anticipan el clima cultural. Y el clima de 2026 sugiere que hay apetito por historias que incomodan, que cuestionan, que dejan marca.

Espero que el simplismo se mantenga al margen de los simplistas, sin ofender. Pero no podemos vetar lo que genera dificultad y requiere un poco de neuronas ¿No crees? Las victorias de esta noche posicionan a Una batalla tras otra como favorita para múltiples Oscar, especialmente en Director y Guion (yo, como imaginario experto, la puse como mejor película del 2025 apoyándome en los expertos reales), a Hamnet como contendiente seria en categorías actorales, y a Wagner Moura y el cine brasileño en la conversación principal por primera vez en décadas.

Hay que recordar, eso sí, que los Globos de Oro perdieron credibilidad tras la disolución de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood (HFPA) en 2023 por escándalos de corrupción. Un desastre digno de como está el mundo actualmente. La nueva organización busca legitimarse premiando cine arriesgado, pero queda por ver si los votantes de la Academia seguirán su criterio cuando llegue marzo.

¿Qué significa todo esto?

La pregunta que plantean estos Globos de Oro es clara: ¿Qué tipo de historias está legitimando la industria cuando decide qué es “prestigioso”? La respuesta de 2026 parece ser: prestigioso es lo valiente, lo que incomoda, lo que deja marca, lo que profundiza. No es lo seguro, no es lo predecible, no es lo que pide perdón por existir, ni lo vulgar, ni lo “entretenido”.

El arte no es para entretener, para eso está Netflix.

Si esta tendencia se mantiene hacia los Oscar, estaríamos ante un cambio cultural significativo en qué narrativas merecen ser contadas, quién merece contarlas y para quién se cuentan. Hollywood, por ahora, parece haber decidido que el cine que vale la pena es el que no esquiva la conversación difícil.

Veremos si esa valentía dura hasta marzo o se diluye como hielo bajo el sol.

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