La ofensiva del régimen cubano contra el medio independiente El Toque representa un caso paradigmático de cómo una dictadura en crisis profunda recurre a la fabricación de chivos expiatorios para desviar la atención de su propia incompetencia estructural.
Aaron Osoria
Desde mediados de noviembre de 2025, la maquinaria propagandística del Estado ha desplegado una campaña sin precedentes contra esta plataforma digital, acusándola de ser responsable de la inflación, la devaluación del peso y la crisis económica general que vive Cuba.
La estupidez de la acusación a El Toque

Las acusaciones son de una gravedad extrema: “terrorismo financiero”, “manipulación económica”, “tráfico de divisas”, “mercenarismo”, “guerra económica contra Cuba” y formar parte de un “programa integral de desestabilización organizado, financiado y ejecutado directamente por el Gobierno de Estados Unidos”.
La televisión estatal transmitió un extenso documental titulado “El pueblo de Cuba denuncia a El Toque”, múltiples artículos en Granma y Cubadebate atacaron frontalmente al medio, y el primer cerdo-ministro Manuel Marrero y el canciller Bruno Rodríguez salieron públicamente a acusar a la plataforma.
La pregunta fundamental es: ¿por qué esta intensidad ahora? Y, más importante aún: ¿tienen algún fundamento las acusaciones del régimen?
El núcleo de la acusación hacia El Toque: TRMI
El blanco central del ataque no es el medio en sí, sino su producto más visible e influyente: la Tasa Representativa del Mercado Informal (TRMI) que El Toque publica diariamente desde hace años. Esta tasa se ha convertido en la referencia principal para millones de cubanos que necesitan orientarse en el mercado cambiario informal, dada la enorme brecha entre la tasa oficial (24 CUP/USD para entidades estatales, 120 para personas) y la realidad del mercado donde el dólar se cotiza por encima de 450 pesos.
La TRMI funciona mediante un algoritmo automatizado que rastrea ofertas de compra y venta de divisas (dólar, euro, MLC) publicadas en más de 150 grupos de Telegram, WhatsApp y Facebook. El sistema:
Recopila datos de ofertas (no de transacciones consumadas, sino de intenciones de compra/venta publicadas)
Aplica filtros para eliminar valores atípicos y extremos
Calcula la mediana (no el promedio) de los valores recogidos, lo que la hace menos sensible a valores extremos
Identifica usuarios recurrentes sobre los cuales calcula una tasa alternativa de verificación
El economista Pavel Vidal, profesor de la Pontificia Universidad Javeriana y reconocido especialista en economía cubana, supervisa la metodología. El propio Vidal ha publicado análisis econométricos que demuestran que “la dirección de la causalidad va desde las variaciones del mercado hacia las visitas al sitio web de El Toque, y no al revés”.
Es decir: la gente consulta más el sitio cuando el mercado cambia, pero el sitio no causa esos cambios.
Las acusaciones oficiales hacia El Toque son un catálogo de inconsistencias
El régimen basa parte de su ataque en un supuesto estudio de “académicos de la Universidad de La Habana” publicado en la revista Computational Economics, que habría concluido que la tasa de El Toque “no refleja el precio real del dólar” y que podría estar “manipulada intencionalmente”.
Sin embargo, el artículo de Granma no cita el título exacto del estudio, ni a los autores, ni la fecha de publicación. Simplemente afirma que existe. Además, ningún medio independiente ni economista externo ha podido verificar la existencia de ese artículo en Computational Economics.
El Toque respondió que la revista académica Computational Economics sí publicó un análisis de Pavel Vidal que validó la metodología, no que la cuestionara.
El gobierno también menciona un “estudio realizado entre el 13 y 22 de noviembre de 2025 por economistas e ingenieros matemáticos de la Universidad de La Habana”. Este supuesto estudio afirma que:
La muestra usada por El Toque es “extremadamente pequeña”
Emplean datos de “días, incluso meses anteriores” para calcular la tasa diaria
Repiten valores múltiples veces dentro de un mismo post
La metodología es “pseudocientífica” y “burda manipulación”
Por supuesto, no ha sido publicado en ninguna revista científica con revisión por pares. Solo aparece en medios oficiales cubanos. No identifica a los autores específicos ni proporciona datos replicables.
El Toque ha publicado abiertamente su metodología completa, el código del algoritmo y las fuentes de datos. Cualquier investigador serio podría replicar el análisis y verificar o refutar las acusaciones. El gobierno no presenta esa verificación independiente.
Varios economistas cubanos consultados por agencias internacionales como EFE consideran la metodología de El Toque confiable, aunque con limitaciones propias de cualquier índice de mercado informal. Es una web, es un periódico manejado por personas, no es una entidad financiera o bajo sistema de modelo operacional. Es obvio y lógico que tenga limitaciones.
Pero Granma y otros medios oficiales de la dictadura cubana acusan a El Toque de generar un “comportamiento serrucho”, es decir, caídas abruptas seguidas de subidas violentas del tipo de cambio, sin justificación económica aparente.
Citan tres episodios:
Entre julio de 2024 y enero de 2025, dos eventos de este tipo
En noviembre de 2025, una caída de hasta 115 CUP por dólar, seguida de una subida abrupta
El argumento oficial es que estas fluctuaciones serían “artificiales”, creadas por El Toque para generar pánico, inducir compras compulsivas y beneficiar a especuladores.
Esto es una completa estupidez. Un mercado informal por definición es volátil, especialmente en contextos de crisis, desconfianza, expectativas cambiantes y flujos irregulares de divisas.
Por lo general, este tipo de fluctuaciones responden a eventos económicos reales como anuncios de medidas gubernamentales, rumorología, cambios en el flujo de remesas, expectativas sobre apagones y escasez. El miedo es factor clave.
El propio régimen reconoce que estaba preparando el anuncio del mercado cambiario formal (finalmente publicado el 11 de diciembre). La volatilidad previa refleja incertidumbre y expectativas, no manipulación.

El Toque no participa en la compraventa de divisas. Solo reporta. No tiene capacidad material para “hundir” o “inflar” el mercado por sí mismo. La gente reacciona a la información, no la genera.
Más que repetitivo el discurso del régimen de que El Toque recibe financiamiento de organizaciones como la National Endowment for Democracy (NED), la USAID y fundaciones vinculadas al gobierno estadounidense. Esto prueba que El Toque, según ellos, es un “brazo mediático de la guerra económica” contra Cuba.
El Toque nunca ha ocultado sus fuentes de financiamiento. En un país donde no existe libertad de prensa, donde los medios independientes no pueden registrarse legalmente ni vender publicidad comercial a empresas locales (que son estatales), y donde cualquier cubano que trabaje para un medio independiente puede ser acusado de “mercenarismo”, el financiamiento externo es la única vía de supervivencia para el periodismo no estatal.
La NED y la USAID financian cientos de medios, ONG y proyectos en todo el mundo, incluidos muchos que operan en contextos autoritarios. Ese financiamiento no convierte automáticamente a los receptores en “agentes extranjeros” ni invalida el trabajo que realizan.
Medios como El Toque, 14ymedio, CubaNet y Diario de Cuba han ganado reconocimiento internacional por su trabajo periodístico riguroso, no por “subversión”.
El problema central es que el régimen cubano criminaliza toda disidencia y convierte el periodismo independiente en delito. Bajo esa lógica, cualquier medio que no repita el discurso oficial es automáticamente “mercenario”.
El primer cerdo-ministro Manuel Marrero acusó directamente a El Toque de “tráfico de divisas y evasión fiscal”, sugiriendo que la plataforma no solo reporta, sino que participa activamente en la compraventa de dólares.
El medio ha negado categóricamente participar en transacciones de divisas. La TRMI es un índice informativo, no una plataforma de intercambio. El régimen no ha presentado ninguna evidencia concreta de transacciones realizadas por El Toque o sus directivos. Todo es pura propaganda para desviar la atención.
Lo que sí ha ocurrido es que el gobierno ha iniciado investigaciones penales contra 18 directivos y colaboradores de El Toque, tanto dentro como fuera de Cuba. Varios periodistas que trabajaban para el medio en la Isla fueron citados por la Seguridad del Estado en 2022, lo que llevó a renuncias masivas y salida del país.
¿Por qué atacar ahora a El Toque?
Pavel Vidal ofrece una interpretación convincente en su análisis para el Observatorio de Monedas y Finanzas de Cuba (OMFi):
La campaña contra El Toque no busca primordialmente “distraer” de la crisis, sino preparar el terreno para la introducción del nuevo mercado cambiario oficial.
El razonamiento es el siguiente:
El gobierno planea lanzar un mercado cambiario “formal” con tasa flotante. Esto quedó confirmado con la publicación del Decreto-Ley 113 el 11 de diciembre.
El éxito de ese mercado depende de que los cubanos confíen en él y lo usen, dejando de lado el mercado informal.
Mientras El Toque sea la referencia principal, el mercado informal seguirá siendo el “precio sombra” real de la economía, exponiendo cualquier brecha entre la tasa oficial y la realidad.
Desacreditar y criminalizar a El Toque busca debilitar la estructura del mercado informal, quitarle visibilidad y legitimidad, para que el nuevo sistema oficial tenga menos contrapesos.
Si el nuevo mercado oficial fracasa (como fracasaron los intentos de 2021 y 2022), el régimen no quiere que exista un termómetro independiente que lo evidencie públicamente. Doble función; la culpa es del Toque y se justifica el fracaso.
La campaña es, en esencia, control de daños anticipado.
La defensa de El Toque
Frente a las acusaciones, el medio ha publicado en detalle cómo funciona su algoritmo, qué fuentes usa, qué filtros aplica y cómo calcula la mediana. Cualquier investigador puede replicar el proceso.
Pavel Vidal y otros economistas han validado la metodología mediante análisis econométricos publicados en revistas académicas. Los estudios demuestran:
Coherencia económica y financiera en las interrelaciones temporales del mercado
Causalidad unidireccional: el mercado afecta las visitas al sitio, no al revés
Correlación esperada entre oferta/demanda y fluctuaciones de la tasa
Millones de cubanos usan diariamente la TRMI como referencia. Si la tasa fuera sistemáticamente falsa o manipulada, la gente dejaría de usarla porque perdería dinero en sus transacciones. El hecho de que su uso haya crecido es prueba de que captura razonablemente la tendencia del mercado.
José Jasán Nieves ha declarado que “la tasa existirá mientras el gobierno no establezca un mercado formal efectivo”. Es decir, El Toque reconoce que su papel es suplir una ausencia del Estado, no competir con un mercado funcional.
El absurdo lógico: culpar al termómetro por la fiebre

En última instancia, la acusación contra El Toque comete un error lógico fundamental: confunde el mensajero con el mensaje.
El Toque no crea la escasez de dólares. No diseñó la Tarea Ordenamiento que destruyó el valor del peso. No controla GAESA ni el monopolio militar sobre la economía. No causó el colapso energético ni la parálisis productiva. No emite pesos sin respaldo ni genera déficit fiscal. El Toque simplemente reporta el resultado de todas esas distorsiones acumuladas.
Como señala un análisis de CiberCuba:
“El blanco real no son las cifras que publica El Toque, sino lo que esas cifras exponen: la ruina del peso cubano, la pérdida total del poder adquisitivo de los salarios estatales y la creciente exclusión social”.
La culpa es de El Toque: campaña de demonización para ocultar el fracaso
La ofensiva contra El Toque es un ejercicio clásico de fabricación de chivos expiatorios en contextos autoritarios bajo crisis:
Se identifica un actor visible que genera información incómoda para el poder.
Se le atribuye un poder desproporcionado (“causan la inflación”, “manipulan la economía”, “generan pánico”).
Se le vincula con “enemigos” externos (Estados Unidos, la NED, la “guerra económica”).
Se criminaliza su actividad mediante acusaciones graves pero sin pruebas sólidas.
Se intenta silenciarlo mediante intimidación, represión y construcción de casos penales.
El objetivo final no es demostrar la verdad de las acusaciones —que son insostenibles desde cualquier análisis serio—, sino destruir la credibilidad del medio, aislar a sus directivos, intimidar a la población que lo usa y preparar el terreno para un nuevo fracaso económico sin testigos independientes.
El Toque es, se insiste, simplemente el termómetro que mide la fiebre. Y cuando la fiebre es letal, destruir el termómetro no cura al enfermo, solo lo deja ciego ante su propia agonía.
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Arquitecto, profesor y escritor, fundador de Fdh Journal. Dedicado al análisis político, deporte, cultura y filosofía práctica. Promotor de la consigna “pensar como entretenimiento”.



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