La crisis eléctrica de Cuba ha llegado a un punto sin precedentes, donde la dictadura ha llevado al borde del colapso la humanidad de un país entero, tratándolo como ganado de consumo. Esto es el resultado de una estructura técnica, económica y política basada en la represión, la mentira, y el enriquecimiento voraz a costa de un pueblo que alguna vez creyó en un timo ideológico que hoy sostiene la vida de rey de un puñado de personas sin alma.
Aaron Osoria

Síntesis estructural de la crisis eléctrica

Más que conocido el motivo y razón del colapso, pero cabe ser reiterativo para que se entienda que la crisis no tiene solución. Todo lo que dice el régimen es una absoluta mentira, como han mentido a países que no les devolvieron préstamos, como han mentido con donaciones que se quedan en la minoría de cerdos del partido, como han mentido con el timo de la Revolución, no más que un defalco al país sin precedentes.
En un artículo anterior esto está más desglosado, pero aquí tienes línea por línea de manera clara.
Arquitectura técnica:
Sistema interconectado, muy centralizado, con pocas plantas grandes críticas y líneas troncales envejecidas.
Reservas de generación mínimas y baja capacidad de regulación.
Secuencia típica del fallo:
Avería puntual (planta o equipo de transmisión crítico).
Acción de protecciones_ salida de líneas/unidades.
Pérdida brusca de potencia_caída de frecuencia.
Reacción en cadena de desconexiones_ colapso parcial o total del SEN.
Proceso complejo y lento de black start y resincronización.
Factores estructurales:
Obsolescencia de termoeléctricas y equipos, falta de mantenimiento profundo.
Déficit crónico de combustible y divisas.
Malversación de fondos que han postergado la modernización del sistema.
Además, la UNE y el Despacho Nacional de Carga deciden, hora a hora, qué generación limitada se envía a qué regiones y a qué circuitos dentro de cada provincia. Por supuesto que la zona donde viven todos los infames torturadores de una sociedad moribunda tiene electricidad, como mismo intentan “dar más luz” a sectores estratégicos dentro del país, y específicamente en la capital.
La crisis eléctrica empeora en tiempo real y “sin una luz al final del túnel”
Pasó de apagones ocasionales (2022-2023) a apagones crónicos (2024) a apagones récord semanales (diciembre 2025). No hay soluciones a la vista, el combustible que entra es insuficiente y seguirá siéndolo, además de que prioriza el poder militar, no al pueblo.
Cada año que pasa, los equipos envejecen más sin recambio tecnológico. La brecha entre capacidad disponible y demanda se amplía. Por supuesto, Cuba no tiene acceso a créditos internacionales amplios porque el mundo se cansó de ver ayudas y préstamos diluirse, mientras los recursos del presupuesto estatal alimentan a los dictadores y su séquito.
El ciclo es vicioso: Apagones → caída económica → menos ingresos → menos divisas → menos combustible → más apagones.
El régimen ha admitido públicamente que no hay solución a corto plazo y que 2026 seguirá siendo crisis. El colmo fuera intentar tapar esta aberración con más mentiras en el corto plazo. Los datos de las últimas semanas (récords históricos) apuntan a que la situación podría deteriorarse aún más antes de que cualquier mejora se materialice, lo cual difícilmente suceda.
Al régimen cubano no le importa la integridad del pueblo, ya tomó de él todo lo que necesitaba, ya le robó ya le timó por casi siete décadas, ya lo exprimió hasta la médula hasta tener un imperio financiero convertido en el pulpo económico que es GAESA.
Condiciones inhumanas terriblemente potenciadas por la crisis eléctrica

La isla enfrenta condiciones de subsistencia equiparables a territorios en conflicto activo, según análisis de indicadores clave.
La población enfrenta apagones de 20 a 24 horas diarias en la mayor parte del territorio, una situación que se ha sostenido durante meses sin perspectiva de solución.
Para ponerlo en perspectiva: Ucrania, bajo bombardeos sistemáticos rusos que destruyeron más de la mitad de su capacidad de generación eléctrica, ha logrado mantener mayor estabilidad en su red que Cuba. Gaza, territorio bajo asedio, permaneció sin electricidad desde octubre de 2023, una situación catalogada internacionalmente como “crisis humanitaria”. Cuba se acerca peligrosamente a ese escenario, y no es exagerado, pues actualmente tenemos territorios donde tienen una hora de luz cada veintitantas horas —24 a 27 horas—.
Pero esto no queda sólo ahí, puesto que el colapso yace hacia todas las ramas de la humanidad cubana.
El agua: un lujo comparable a Yemen

El agua es un lujo comparable a Yemen. Solo el 15% de la población cubana recibe agua de forma permanente. El 27% la recibe menos de cuatro días por semana, y en algunas localidades los residentes han pasado más de un mes sin acceso al líquido vital.
En Santiago de Cuba, el 80% de la población se encuentra sin agua debido a averías en la conductora principal. Siete provincias enfrentan grave escasez, con Artemisa registrando un 83% de su población afectada y La Habana un 80%.
Estos porcentajes son directamente comparables con Yemen, país devastado por 14 años de guerra civil donde el 55% de la población carece de acceso a agua potable. También recuerdan a Siria, donde el suministro de agua ha sido utilizado como arma de guerra durante más de una década de conflicto.
Pobreza y hambre: indicadores de zona en conflicto
La pobreza y el hambre es de lo más triste. El VIII Estudio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos reveló en 2025 que el 89% de la población vive en extrema pobreza. La crisis alimentaria afecta al 71% como su principal preocupación, con organizaciones documentando “hambre generalizada que golpea sobre todo a mujeres y niños”.
Las familias han tenido que recurrir a cocinar con leña o carbón ante la falta de gas y electricidad, aumentando drásticamente los riesgos sanitarios.
Yemen, catalogada como “la mayor crisis humanitaria del mundo” por Naciones Unidas, presenta cifras similares: más del 80% de su población vive en la pobreza y 17 millones enfrentan alto nivel de inseguridad alimentaria. La diferencia es que Yemen lleva 14 años en guerra activa. Cuba, 67 años en paz formal.
Salud pública: hospitales como en zonas de combate
El sistema de salud cubano, otrora orgullo del gobierno, se encuentra “en ruinas, sin medicamentos, sin infraestructura y sin capacidad de respuesta”, según organizaciones independientes y testimonios de los ciudadanos, algo muy sabido.
Los hospitales carecen de generadores operativos o de combustible para mantenerlos funcionando. El caso de una niña fallecida en La Habana por deterioro de insulina tras horas de apagón ilustra la gravedad de la situación. El hospital materno de Boyeros suspendió su servicio eléctrico por colapso del circuito.
Este panorama reproduce las condiciones de Yemen, donde solo la mitad de los centros sanitarios operan plenamente, o de Gaza y Siria, donde los hospitales “han dejado de ser lugares seguros” según organismos internacionales.
El éxodo: votar con los pies
En los últimos cuatro años 860,000 cubanos llegaron a Estados Unidos, con 217,615 arribos solo en el año fiscal 2024. No se está contando otras maneras de emigrar a otros hemisferios, como Europa.
Esto significa que Cuba, con una población de 11.2 millones, ha perdido casi el 8% de sus habitantes en cuatro años desde datos referenciales sobre un único destino, y esto que en realidad es mucho más es un porcentaje comparable a los éxodos masivos provocados por guerras civiles. La emigración actúa como “válvula de escape” para la “rabia y desesperación”. Para miles de personas, abandonar el país “por la vía que sea” se ha convertido en la única salida posible.
Protestas ciudadanas en aumento debido a la crisis eléctrica
A pesar de la represión histórica, las protestas han comenzado a multiplicarse. Se han documentado manifestaciones en Camagüey, Holguín, La Habana y Santiago de Cuba, con cacerolazos y bloqueos de calles. En Santo Domingo, más de 40 personas participaron en protestas públicas, un acto de valentía en el contexto cubano.
Reconocimiento internacional tardío
Varias organizaciones han comenzado a catalogar la situación como lo que realmente es: una crisis humanitaria. La Organización Panamericana de la Salud reconoció en enero de 2025 una “crisis sin precedentes debido a la convergencia de desastres, una emergencia energética y graves retos de salud pública”.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos la calificó como “crisis estructural sin precedentes”, mientras que Food Monitor Program la describió como “crisis sistémica, estructural y multidimensional”.
En octubre de 2024, organizaciones independientes cubanas emitieron una declaración contundente: “En las últimas 72 horas, hemos visto en Cuba el desplome total de los servicios imprescindibles para la subsistencia humana”.
Según los criterios de Naciones Unidas e Iberdrola, una crisis humanitaria requiere ayuda internacional cuando el país “no es capaz de mitigarla” y hay “desplome de servicios básicos”. Cuba cumple todos estos criterios: imposibilidad estatal de garantizar servicios básicos, población en vulnerabilidad extrema, desplome de agua, electricidad, alimentos y salud, impacto diferenciado en poblaciones vulnerables, y éxodo masivo como única salida.
La crisis eléctrica es el reflejo de una paradoja histórica
La paradoja es cruel: Cuba no enfrenta bombardeos, no tiene grupos armados combatiendo en sus calles, no sufre una invasión extranjera. Y sin embargo, sus ciudadanos viven en condiciones comparables a las de territorios devastados por la guerra.
Mientras la comunidad internacional moviliza recursos para asistir a poblaciones en zonas de conflicto, once millones de cubanos subsisten en condiciones que cumplirían todos los criterios para ser consideradas una emergencia humanitaria, solo que sin el reconocimiento formal ni la asistencia que esto conllevaría.
¿cuánto tiempo más puede una población sobrevivir en condiciones de guerra sin estar en guerra?
Este análisis se basa en datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Food Monitor Program, Organización Panamericana de la Salud, Human Rights Watch, y organizaciones independientes cubanas, así como comparaciones con datos de ONU sobre Yemen, Siria, Ucrania y Gaza y la información arrojada en sitios de noticias especializadas en el contexto cubano como La crisis eléctrica pone a Cuba en el extremo humanitario
La crisis eléctrica de Cuba ha llegado a un punto sin precedentes, donde la dictadura ha llevado al borde del colapso la humanidad de un país entero, tratándolo como ganado de consumo. Esto es el resultado de una estructura técnica, económica y política basada en la represión, la mentira, y el enriquecimiento voraz a costa de un pueblo que alguna vez creyó en un timo ideológico que hoy sostiene la vida de rey de un puñado de personas sin alma.
Este análisis se basa en datos del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, Food Monitor Program, Organización Panamericana de la Salud, Human Rights Watch, y organizaciones independientes cubanas, así como comparaciones con datos de ONU sobre Yemen, Siria, Ucrania y Gaza y la información arrojada en sitios de noticias como La Joven Cuba, Infobae, CNN, IPS, CiberCuba, Martí Noticias y otros medios
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Arquitecto, profesor y escritor, fundador de Fdh Journal. Dedicado al análisis político, deporte, cultura y filosofía práctica. Promotor de la consigna “pensar como entretenimiento”.


